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Coahuila

Neurocepción

Por María José César

Hace 16 horas

¿Alguna vez has entrado a un lugar y, sin saber exactamente por qué, has sentido que algo no estaba bien?

¿O has conocido a alguien y tu cuerpo se ha relajado inmediatamente?

Antes de que podamos explicar racionalmente lo que está sucediendo, nuestro sistema nervioso ya está procesando una enorme cantidad de información.

El concepto de neurocepción, desarrollado por el neurocientífico Stephen Porges, describe la manera en que nuestro sistema nervioso detecta señales de seguridad o de amenaza de forma automática, muchas veces sin que lleguen primero a nuestra conciencia.

Ya habíamos hablado de Porges y su teoria polivagal, sobre la importancia del entorno y cómo las relaciones nos influyen en nuestro bienestar, pero quisiera que atendamos este término tambien.

Porque es verdad que nuestro cerebro analiza constantemente el entorno: expresiones faciales, tono de voz, movimientos, sonidos, contexto y también señales provenientes de nuestro propio cuerpo.

Con esa información, el sistema nervioso puede modificar nuestro estado: relajarnos, prepararnos para actuar o activar una respuesta defensiva.

Por eso, en ocasiones podemos sentirnos inquietos sin poder explicar inmediatamente que está sucediendo. No necesariamente significa que exista un peligro real. Nuestro sistema nervioso puede estar respondiendo a señales que interpreta como amenazantes.

Aquí encontramos una diferencia importante entre peligro y percepción de peligro.

Una situación puede ser objetivamente segura y, sin embargo, nuestro sistema nervioso puede responder como si necesitáramos protegernos. Esto puede ocurrir después de experiencias estresantes o cuando hemos estado expuestos durante mucho tiempo a situaciones de tensión.

Cuando el organismo permanece demasiado tiempo en alerta, podemos notar cambios en nuestra respiración, en el ritmo cardíaco, la tensión muscular, el sueño, la concentración e incluso en nuestra forma de relacionarnos con los demás.

La buena noticia es que el sistema nervioso también puede aprender señales de seguridad.

Una voz tranquila, una respiración lenta, una persona de confianza, sentirnos escuchados, mover el cuerpo, descansar o estar en un ambiente donde nos sentimos seguros pueden contribuir a disminuir la activación.

Por eso, regular nuestro sistema nervioso no consiste simplemente en decirnos “cálmate”. Primero necesitamos ayudar al cuerpo a recibir señales de que, en ese momento, estamos a salvo.

Podemos comenzar con algo muy sencillo: detenernos, respirar lentamente y observar nuestro entorno.

Preguntarnos:

¿Estoy realmente en peligro o mi cuerpo se está preparando para algo que ya pasó?

No siempre podremos controlar lo que ocurre afuera, pero sí podemos aprender a reconocer nuestros estados internos y construir más experiencias de seguridad.

La neurocepción nos ofrece una perspectiva poderosa: muchas veces nuestro cuerpo empieza a reaccionar antes de que nuestra mente encuentre las palabras para explicar lo que sentimos.

Comprenderlo puede ser el primer paso para dejar de luchar contra nuestras reacciones y empezar a escucharlas.

“La neurocepción es la detección de seguridad o peligro por parte del sistema nervioso, antes de que seamos conscientes de ello”

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