En la mente de muchos mexicanos, está sembrada la esperanza de que la Unión Americana se atreva a actuar contra el narcogobierno mexicano.
Otros se preguntan por qué no han actuado.
Observando los últimos actos de la Unión Americana, nos queda claro que se requiere que, en esos actos, haya beneficios para el grupo que rodea al actual presidente gringo.
Y, como ejemplo, tenemos lo que sucede en Venezuela: secuestraron a sangre y fuego a un tirano, pero dejaron a su gobierno a las órdenes de la camarilla de Trump.
Una gran mayoría de las mentes que observamos dicho evento hubiéramos pensado que, una vez que cargaran con Maduro, lo que seguiría era convocar a elecciones, con reglas limpias y claras, y que volviera ese rico país a la normalidad; pero era más interesante buscar negocios para el grupo del grotesco señor naranja.
Si actuaran en México, el llevarse a la Presidenta, expresidente, gobernadores, secretarios y demás sujetos solo daría imagen a Trump de que cumple con lo que promete; el gobierno quedaría en manos de incondicionales de Trump, aprovechando la destrucción institucional lograda por la horda de la 4T. Solo daría oportunidad a que llegaran personajes más grotescos (si existen) al poder.
Pero, aun suponiendo que arrasaran con capos y narcopolíticos, tenemos ya una alta población de maleantes que aprendieron que el camino de la ilegalidad es más rentable.
Y también aprendieron que es casi imposible que sean castigados.
En eso, la receta que aplicó el joven presidente de El Salvador, de encarcelar a cuanto maleante tenían, fue la correcta; pero Bukele tiene la ventaja de no tener cola que le pisen. En México tenemos pocos personajes que podrían cargar un paquete así; adicionalmente, las Fuerzas Armadas mexicanas perdieron la esperanza de ser respetables. Entre los que me vienen a la mente está Jorge Castañeda; al solo mencionar el nombre, de inmediato se dispara la descalificación; claro, inmerecida. El señor Castañeda, siendo canciller del Gobierno mexicano, se atrevió a enfrentar a George Bush, presidente gringo, en su proceso de buscar autorización para entrar en guerra con Iraq, porque “tenía armas de destrucción masiva”. Como México, en ese momento, tenía al señor Aguilar Camín en el Consejo de Seguridad, se opuso a la autorización. Bush, como quiera, alcanzó la autorización y se hizo una larga y destructiva invasión que culminó con el ahorcamiento de Sadam Hussein.
Pero Castañeda mostró de lo que está hecho.
Así como Castañeda, algunos pocos mexicanos podrían cambiar los derroteros de nuestro vanamente llamado “cuerno de la abundancia”.
Notas Relacionadas
Hace 29 minutos
Hace 30 minutos
Hace 53 minutos
Más sobre esta sección Más en Nacional