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Coahuila

Ni un beso a la fuerza

Por María José César

Hace 3 años

Normalicemos hablar de los temas incómodos

Tenzin Giatso, Dalai Lama, el actual jefe espiritual del budismo tibetano, ha sido fuertemente criticado a nivel mundial luego de que le diera un beso a un niño en medio de una reunión que mantenía en un evento de la Fundación M3M, en India. Esta noticia está en todos los medios, y es importante que pongamos este tema en nuestra sobremesa, con nuestros hijos, con la familia, en nuestros ambientes, en nuestras conversaciones.

¿Por qué es necesario y urgente? Porque México es considerado hoy el primer país en estadísticas de abuso sexual. Paula Aguilar, una amiga muy querida y experta en prevención y abuso sexual, afirma que cada minuto en México, 10.2 niños son abusados. De estos 10, solo 2 lo hablarán. Piensa en tu hija, ahora piensa en tres de sus amigas, una de ellas será abusada antes de los 12 años. Para los niños no es muy diferente, imagina a tu hijo y cinco de sus amigos, uno de sus amigos será igualmente abusado. Esta realidad puede marcar su vida para siempre (@mama.con.ciencia)

Y… ¿qué podemos hacer los padres? Informarnos y prevenir desde acciones concretas en la vida cotidiana. Si como papás tenemos claras y conscientes las tácticas de autocuidado que hay que forjar en nuestros hijos y buscamos reforzarlas en el día a día, no solamente les hacemos un bien, sino les prevemos de todo tipo de relaciones de abuso en su futuro.

La vocación de la paternidad lleva consigo una responsabilidad que compete la salud integral de los hijos, es decir, sus necesidades físicas y sus necesidades emocionales-sicológicas, sociales y espirituales. Los adultos somos los responsables de nuestros hijos, quienes guiamos, formamos y encaminamos el camino de su vida. Tomemos la oportunidad de este momento presente para hacer un alto y examinar cómo está nuestra relación con nuestros hijos, qué tan efectiva es nuestra comunicación, y revisemos cómo están nuestros vínculos (si tenemos tiempo de calidad, afectividad, unión, confianza).

“¿Abuso? ¡Pero para qué ese tema! Yo no lo necesito”, “Si lo piensas lo atraes, mejor ni hablemos de eso”, “Eso le pasa a otra gente”… Las creencias que tenemos y el miedo a llegar a vivirlo nos impiden ver con claridad la realidad en la que vivimos como sociedad. Que esto que pasó, y tantos casos que escuchamos hoy en día, nos exijan como papás y como comunidad abrir los ojos.

Una comunicación efectiva en familia refiere a que el hijo se siente escuchado, con confianza y libertad de expresar lo que vive, y a que los papás saben leer el lenguaje que hablan sus hijos (al igual que el dolor y la incomodidad).

 

¿Qué enseñarles a nuestros hijos?

– “Mi cuerpo es mío. Nadie debe tocarlo. Mis partes privadas nadie tiene por qué verlas”.

– “Si alguien trata de tocarte el cuerpo y de hacer cosas que te hacen sentir raro, molesto o incómodo, dile con firmeza que NO a la persona y ven a contármelo enseguida”.

– Enséñale a decir te quiero y abrazar sólo a quien le nace y no a todo mundo. Enséñale a identificar que las caricias buenas te hacen sentir bien, y las caricias que te hagan sentir mal están mal.

– No tengas miedo a decirle cuáles son sus partes íntimas y que nadie puede tocarlas. Eso le dará las tablas para jamás permitir caricias malas.

– Explícale que aunque la mayoría de los adultos son buenos, no siempre es así.

– La autoridad moral no implica poder sobre tu cuerpo, ni el crecimiento personal o el ser amigos implica sexualidad. Sea quien sea: el maestro, la figura familiar, el hermano del amigo, el dalai lama… nadie nadie, puede tocarte, verte, ni besarte.

– Los sentimientos buenos se expresan y se comparten ante los demás.

– Enseñarle que hay secretos buenos y secretos malos. Todo secreto que le haga sentir “raro”, “incómodo”, “triste” o preocupado debe acercarse a ti.

– No lo obligues a darle besos a nadie. Enséñale a ser educado y saludar de mano, pero no tiene porqué saludar de beso a todos. Esto incluye familiares o allegados.

 

Está en nosotros los padres, darles las tablas a nuestros hijos para prevenir el abuso. No podemos controlar sus situaciones, pero sí formarlos y cuidarles el ambiente, para poder prevenir que alguien les haga daño. Hagamos lo que nos toca. Normalicemos el decir NO, enseñémosles con nuestro ejemplo tácticas de autocuidado, y normalicemos decirles que nosotros como adultos estamos para defenderles.

 

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