Nacional
Por
Paola Casas
Publicado el miércoles, 29 de abril del 2026 a las 19:20
Saltillo, Coah.- En medio de una temporada marcada por olas de calor intensas y descensos repentinos de temperatura, la población infantil se coloca como la más vulnerable ante enfermedades y complicaciones que pueden escalar rápidamente si no se detectan a tiempo.
La pediatra Paloma Gutiérrez advirtió que estos cambios climáticos no solo incrementan los casos de golpes de calor, sino también de infecciones gastrointestinales y respiratorias, afectando principalmente a niñas y niños que dependen completamente del cuidado de los adultos.
“En estos días hay que tener en cuenta que las temperaturas aumentaron y que cada vez son mayores las olas de calor. Es de suma importancia que los niños estén acorde a las condiciones climáticas”, señaló.
El principal riesgo, explicó, es el golpe de calor, una condición que puede poner en peligro la vida en cuestión de minutos. Entre los signos de alerta se encuentran fiebre de hasta 40 grados, ausencia de sudoración, confusión, somnolencia e incluso convulsiones.
“Si vemos que nuestro niño no está sudando, que está muy caliente o que se muestra confundido, es un dato de alarma. Hay que quitarle la ropa, retirarlo del sol y acudir inmediatamente a urgencias”, alertó.
Gutiérrez enfatizó que la hidratación constante es clave para prevenir complicaciones, ya que cuando un niño manifiesta sed, el proceso de deshidratación ya comenzó desde horas antes.
“No es necesario tomar sueros como tal, pero sí abundante agua. No refrescos, no jugos, agua. Siempre debemos tenerla a la mano, aunque salgamos por poco tiempo”, indicó.
Además del calor, los cambios bruscos hacia temperaturas más bajas también representan un riesgo, pues debilitan las defensas de las vías respiratorias, facilitando la propagación de virus.
“Si hace frío, hay que abrigarlos; si hace calor, usar ropa ligera. Pero evitar que suden en exceso porque eso también puede enfermarlos”, explicó.
Otro de los factores que agravan la situación es la dificultad de los menores para expresar sus necesidades, especialmente cuando están jugando o distraídos, lo que puede retrasar la detección de síntomas.
“Los niños no siempre dicen que tienen sed o que se sienten mal. Dependen de nosotros. Por eso hay que estar vigilando constantemente si ya tomaron agua o si presentan algún cambio”, añadió.
La especialista también hizo énfasis en el aumento de enfermedades gastrointestinales durante esta temporada, debido a la rápida descomposición de alimentos por el calor.
Finalmente, lanzó una advertencia contundente: nunca dejar a un menor dentro de un vehículo, ni siquiera por unos minutos.
“Jamás, bajo ninguna circunstancia, dejar a los niños en el coche. La temperatura puede incrementarse hasta niveles extremos y poner en riesgo su vida”, subrayó.
Ante este panorama, el llamado es claro: prevenir, vigilar y actuar de inmediato ante cualquier signo de alarma, especialmente en una temporada donde el clima puede cambiar de un extremo a otro en cuestión de horas y los más pequeños son quienes enfrentan las consecuencias más graves.

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