Ahora resulta que volvió a ser tendencia el espantajo de que López Obrador y su Gobierno no solo son de izquierda, sino marxistas.
Sí, a propósito de la presentación de los nuevos libros de texto –con un evidente adoctrinamiento socialistoide– distintos sectores señalaron que AMLO pretende “imponer marxismo ente los niños de primaria y secundaria”.
Lo cierto, sin embargo, que el propio Presidente mexicano y sus propagandistas dejan correr ese cuento para abonar a la confusión y, sobre todo, para apuntalar la perversa estrategia “engañabobos” de fin de sexenio.
Estratagema que busca hacer creer a la sociedad que el de Andrés Manuel es un Gobierno de izquierda y “marxista”, cuando la realidad es todo lo contrario. Y es que a lo largo de casi cinco años de gestión, el Mandatario ha confirmado –con hechos– que el suyo es un Gobierno no solo populista, sino de extrema derecha y, según no pocos conocedores del tema, López Obrador “es un populista de derecha y reaccionario”, como lo definió Roger Bartra.
Más aún, el mítico Cuauhtémoc Cárdenas –fundador del PRD– ha rechazado de manera reiterada y a lo largo de la gestión lopista, que el actual Gobierno federal se pueda identificar como de izquierda.
Peor aún, a lo largo de los años que Andrés Manuel jefaturó el PRD –de 1996 a 2015– el tabasqueño siempre se negó a que se identificara al PRD como “partido socialista”. Por lo menos en dos congresos nacionales esa fue la discusión central: adoptar o no la identidad de partido socialista para el PRD.
Sin embargo, en todos los casos, AMLO se negó de manera rotunda, con el argumento de que el partido amarillo era “un partido nacionalista”. Y si aún lo dudas, basta recordar que en los cinco años de su gestión presidencial, López Obrador ha reivindicado –en cuatro momentos distintos– su admiración por Benito Musollini, el padre del fascismo; impulsor de la dictadura italiana y motor del criminal ascenso de Hitler al poder.
Pero aún hay más. Todo el que quiera conocer las características del “populismo de derecha” de AMLO, debe saber que el Presidente mexicano ha exhibido –a los ojos del mundo, tanto en audio como en video– las pruebas de que el suyo es un Gobierno fascista, radical y de derecha. ¿Y cuales son esas pruebas?
A).- Una característica de los populistas y reaccionarios de derecha es la exaltación del nacionalismo exacervado que se asumen como la voz y la mismísima encarnación del pueblo.
Sí, solo ellos creen saber y entienden lo que necesita y quiere “el pueblo bueno” y Andrés Manuel se cree el pueblo mismo. Y cuando aparece una figura del pueblo y con raíces indígenas, como Xóchitl Gálvez, esa figura “rompe el encanto” y, por tanto, el dictador debe destruirla, si quiere seguir engatuzando.
B).- Otro rasgo clásico de los populistas de derecha es la “teoría de la conspiración”. Es decir, la construcción de un tótem; sea político, enemigo o una doctrina a los que se culpa de todos los males. Así, AMLO ha creado espantajos como “los neoliberales”, “los conservadores”, “los corruptos” y figuras como Calderón, Salinas, supuestos culpables de todo.
C).- Para un buen populista y, en especial para los de extrema derecha, los intelectuales y periodistas son sus principales enemigos. Y es que tanto el pensamiento libre, como la razón y la verdad, son “veneno puro” para populistas como López Obrador. Por eso persigue a periodistas e intelectuales.
D).- La manipulación de la realidad y la estadística es otra característica de los reaccionarios populistas de extrema derecha. Por eso, López Obrador ha creado una realidad alterna con más de 150 mil mentiras, además de su consabida manipulación estadística llamada “los otros datos”.
Y es que para AMLO la realidad es aquella que él y solo él interpreta y la evidencia no importa frente a la narrativa del populista radical de derecha.
E).- El miedo social, en un Gobierno populista de derecha, es piedra angular para mantener el poder. Por eso, Andrés Manuel cambió el combate a la violencia y al crimen por una alianza del Estado con las bandas criminales.
Al populista no le interesa la seguridad de los ciudadanos y tampoco le interesa la vida del pueblo; le interesa la cultura del miedo –a la pandemia, a la inseguridad, al crimen y al caos– para construir un discurso sobre los supuestos males que dejó el pasado y los retos del populista frente al futuro.
F).- Y la joya de todo populista de derecha –Musollini y Hitler– es la militarización de la vida política, social y económica. Y ese es el mayor logro de la gestión de AMLO; meter a militares, marinos y guardias nacionales hasta en la sopa y sacarlos de sus tareas fundacionales; la seguridad.
Pero tampoco es nuevo que AMLO es un farsante de derecha con piel de izquierdista. En el Itinerario Político del 6 de diciembre de 2019, ¡Cárdenas Quitó la Careta a Obrador!, expliqué esa mentira.
“El discurso populista de AMLO nació, desde su liderazgo social, en ‘los pobres’ y desposeídos. De ahí el eslogan de ‘primero los pobres’.
“La preocupación paternalista de ‘los pobres’ tenía espacio en el PRI, por un lado, y en los partidos de izquierda, por el otro. Por eso, cuando se produce la formación del PRD, por lideres salidos del PRI, AMLO abandona al partido tricolor y abraza a la izquierda, no como pensamiento ideológico, sino como instrumento para acceder al poder.
“La clave para entender la definición ideológica de Obrador aparece cuando fue presidente del PRD, entre 1996 y el 2000. En esa gestión, distintas ‘tribus’ intentaron definir al PRD como partido de izquierda, con orientación socialista, pero AMLO se opuso.
“Como Jefe de Gobierno del DF, López Obrador convirtió a jerarcas católicos en sus principales aliados. Años después creó Morena, partido que, desde el mismo nombre, pregonó una identidad simbiótica con la derecha mexicana. Sí, AMLO identificó a su partido con la Morenita de Guadalupe.
“El autoproclamado ‘humanismo’ y ‘cristianismo’ de López Obrador no solo va contra el postulado constitucional de ‘Estado laico’ sino que es un pensamiento conservador y copia del engañoso ‘abrazos, no balazos’.
“Hoy, en el Gobierno de AMLO, el culto religioso evangélico es uno de los pilares morales del Gobierno federal y del propio Presidente. De ahí salieron la ‘Cartilla Moral’ y bodrios como: ‘Hacia una economía moral’.
“Sin embargo, no solo Cárdenas le quitó la careta izquierdista a Obrador, sino que el propio expresidente José Mujica, de Uruguay, y el Nobel de literatura, Mario Vargas Llosa, calificaron como Gobierno impostor de izquierda, al de AMLO. ¿Así o más claro? Al tiempo”.
Sí, López Obrador es adorador de la derecha radical y fascista y engaña con el cuento de que es de izquierda.
Al tiempo.
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