Cómo cada año, a principios de octubre, reflexionamos sobre la salud mental y buscamos luchar para erradicar el estigma sobre las enfermedades mentales. Crear consciencia sobre la salud mental es responsabilidad de todos. De manera natural, absolutamente todos, en algún momento de nuestra vida nos vemos enfrentados a distintos retos de salud mental. Lo complicado es que es un tema del cuál no se suele hablar y que está tan estigmatizado, que impide que la mayoría de las personas, reciban ayuda.
La semana de concientización sobre la salud mental, nos da el regalo de hablar.
Hablar sin tabús.
Hablar sin etiquetar.
Hablar para normalizar las emociones incompletas y complejas.
Hablar sin miedo a ser rechazado, juzgado, incomprendido.
La Secretaría de Salud Federal, estima que de los 15 millones de personas que padecen algún trastorno mental en México, la mayoría son adultos jóvenes en edad productiva. Entre ellas destacan la depresión, el autismo, los trastornos de ansiedad, de conducta alimentaria, atención e hiperactividad… “ (AMIIF, 2019).
Pero… ¿Qué es la salud mental? Es un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades. Se reconoce capaz. Se percibe en equilibrio dentro de sus facultades emocionales. Ésta incluye nuestro bienestar emocional, psicológico y social. Esta se ve asociada a la forma en la que pensamos, sentimos, actuamos y las formas en las que afrontamos la vida. La salud mental también determina cómo manejamos el estrés, la manera en la que nos relacionamos y la toma de decisiones. Ésta es importante en todas las etapas de nuestra vida, desde la niñez, adolescencia, edad adulta y vejez.
¿Cómo reconocer señales de alerta en mi salud mental?
Cuando me siento sumamente ansioso o irritable, cuando las emociones tienden a exacerbarse por cualquier motivo. Cuando padezco insomnio, no atiendo mis necesidades físicas, siento apatía por las cosas y en general. Cuando te percibes imposibilitado para desarrollar tus capacidades y potencialidades humanas.
¿Qué acciones concretas podemos realizar para gozar de un mayor bienestar emocional y de mayor salud mental?
Alimentándonos de forma sana y en equilibrio.
Alimentando la mente de pensamientos positivos.
Gestionando espacios de relajación.
Buscando vivir el presente.
Descansando y durmiendo bien.
Realizando alguna actividad física.
Disfrutando de la compañía de seres queridos.
Siendo agradecidos.
Gestionando las emociones y comunicándolas.
Buscando tener momentos de risa y de diversión.
Hablar de nuestro estado mental es necesario.
Sin etiquetarnos, sin juzgarnos, siendo compasivos con el proceso que estemos viviendo. Hemos de hablar para poder aprender a decir: “No me siento yo, no me siento bien, necesito ayuda.”
Un duelo, una pérdida de salud o de trabajo, de ciudad, cambios extremos, incluso cambios hormonales… pueden afectar nuestra salud mental y emocional. No estamos exentos a circunstancias que nos desequilibren, pero hemos de realizar acciones que impulsen y generen salud mental.
Démonos permiso de reconocernos vulnerables y aprendamos a pedir ayuda.
Dejemos de reconocernos omnipotentes y aceptemos que esa tristeza de la cuál no puedo hablar, si no la hablo o canalizo, puede llegar a convertirse en una depresión doble.
No tengamos miedo a hablarlo. Busquemos con quién hacerlo.
Démonos permiso de hablar de esos pensamientos con personas que pueden ayudarnos a direccionarlos, a encontrarles salida y acompañarnos a atravesarlos.
En esta semana de la salud mental, busquemos extenderle la mano a quiénes viven atormentados con sus propios pensamientos. A quienes hoy luchan por su salud mental. Luchemos todos por accionarla, dejando de etiquetar y sabiendo acompañar. Porque si sanas tu, sanamos todos. Y hoy te acompaño, sabiendo que el día de mañana podré contar con tu apoyo y escucha.
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