La reproductividad es un derecho humano y sexual de todas las personas y cada quien elige sobre su cuerpo. Sea para tomar un método antifecundativo, para embarazarse, para usar condón, realizarse un aborto o simplemente ni pensar en la crianza, cada quien debe decidir por sí mismo.
Nos escribe una lectora a las redes sociales en Ivaginaria en Facebook: “Hola, buenas tardes. Me dirijo a usted porque veo que apoya mucho a las mujeres y tal vez pudiera ayudarme con mi duda. Estoy casada, tengo dos hijas y ya no quiero tener más familia.
“Mi esposo quiere uno o dos más, me quiero operar, pero apenas estoy juntando el dinero. Mi esposo está todo el día en casa, pues hace home-office y no tengo la oportunidad de ir con un doctor a que me recomiende algunas pastillas anticonceptivas.
Una amiga me ayudó y me compró unas que contienen ciproterona y etinilestradiol. Leí todo, pero lo que no entiendo es cuándo debí comenzar a tomarlas. A lo que leí debo hacerlo el primer día que me baje. ¿Es correcto?”.
Gracias a nuestra lectora por su confianza y sobre todo porque ese cuestionamiento y ganas de cuidar su reproductividad, representan el primer paso a la solución de su vida sexual y reproductiva. Claramente sabe que no desea vivir más gestaciones.
Sin embargo, en este caso se debe involucrar de una manera activa y definitoria al compañero sexual y esposo.
En un matrimonio o pareja que se ha reproducido, debe existir siempre una concordancia y consentimiento en todas las decisiones sobre los hijos e hijas que se quieran tener, así como su espaciamiento y la forma de controlar la natalidad, que es responsabilidad de ambos. No solo porque son presuntamente monógamos deben dejar de usar el condón, así como la ingesta de algún método antifecundativo por si hay un accidente con el preservativo. Que si lo hay, es porque está mal colocado.
Querida lectora, tu esposo debe ayudarte con eso y respetar tus decisiones sobre la maternidad y el número de hijos. La gestante eres tú. Solo para empezar.
Además, en cuestiones de derechos y uso del cuerpo, las mujeres somos quienes decidimos sobre nuestra maternidad o no. No es un estadio obligatorio para ninguna lo de reproducirnos.
Es su responsabilidad también cuidar tu reproductividad y cuerpo, para ti misma y tus otros hijos.
El asunto con las pastillas es que yo no te puedo decir que sí te las tomes, las que ya has comprado. Me explico: los métodos anticonceptivos son únicos para cada mujer y sus cuerpos. Una ginecóloga debe de orientarte en el uso de antifecundativos tomando en cuenta tu periodo, la regularidad de este, cómo se encuentra tu salud en general, cómo han sido tus anteriores gestaciones y una serie de factores que definirán qué tipo de control natal debes usar. Si me dices de dónde me escribes puedo recomendarte a alguien.
Además, es riesgoso para tu sistema hormonal en sí el tomar pastillas o dosis hormonales sin que te las haya prescrito un médico.
Este es otro de los terrores con los que lidio a diario, con mujeres que han encontrado métodos de curación dudosos para que no se les caiga el suelo pélvico, o que recurren a coachs y personas de formación sin sustento para tratar problemas ginecológicos. No arriesguen la salud de sus órganos sexuales pélvicos externos e internos con charlatanes.
Nos vemos en las redes sociales en #Ivaginaria y el próximo viernes entregaremos paquetes de condones y lubricantes para los lectores de esta columna y para quienes nos ven cada viernes en el noticiero.
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