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Coahuila

¿No será mucha molestia?

Por Carlos Gaytán Dávila

Hace 4 años

-¿Gusta una tacita de café profesor Jirafales?
-¿No será mucha molestia, doña Florinda?

En el edificio más alto que posee la calle Allende y de la antigua mancha urbana, se ubica Tostadores y Molinos de Saltillo, donde se procesa el café y el chocolate Oso.

Entre los olores de los contaminantes automóviles sobresale el exquisito aroma a café, que desde su torre o chimenea exhala e invade una buena parte del Centro Histórico de la capital del estado de Coahuila.

Ese es el mismo café que por más de 100 años se elabora en dicha planta de prestigio nacional.

Me recuerda al Compadre Medina, con su famoso comercial “¡Café Oso, sabroso, delicioso!”.

La empresa fue fundada por los hermanos Emilio, Ernesto, Jesús, Artemio, Ninfa, Irene y Leonela Zertuche, originarios de General Cepeda, Coahuila. Actualmente es atendido por la tercera generación.

En 1922 los hermanos Zertuche iniciaron la producción de chocolate de mesa con base en una receta familiar.

Tanto el café como el chocolate Oso se distribuyen en Chihuahua, Durango, Nuevo León, Tamaulipas, Veracruz, Zacatecas, San Luis Potosí y Aguascalientes.

Más de 25 trabajadores producen ambos manjares de la tradición mexicana, comandados ahora por don Francisco Recio Zertuche y sus hijos.

En el primer piso están las oficinas y el embarque y desembarque. En el segundo se elabora el chocolate. En el tercero el café, que enseguida es empaquetado en la tradicional bolsa negra con letras doradas y el logotipo grande al centro. ¡Café Oso, sabroso, delicioso!

 

La anécdota

Frente a los molinos del café Oso por muchos años se ubicaron los modestos estudios de la XESJ, una de las pioneras de Saltillo, en la confluencia de las calles Lerdo de Tejada y Allende.

Ahí invariablemente llegaba una dama, aparentemente demente, a quien chicos y grandes gritábamos ¡¡¡María!!! Y la mujer se ofuscaba, perdía de forma pasajera el entendimiento y la capacidad de razonar y no se daba cuenta con claridad de las cosas. Se refugiaba en las pequeñas oficinas de la radioemisora y el buen gerente, el licenciado y maestro Jorge Ruiz Schubert, la tranquilizaba y le ofrecía: “¿Gustas una tacita de café Oso, María?”. Ella respondía: “¿No será mucha molestia licenciado?”.

Este diálogo lo tomó desde entonces el famoso locutor saltillense Rubén Aguirre Fuentes, que ahí laboraba, para trasladarlo al programa de la televisión mexicana de El Chavo del 8, en el coloquial encuentro con su eterna enamorada doña Florinda, la mamá de Quico.

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