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Coahuila

No son iguales, son peores

Por Cholyn Garza

Hace 4 años

Con cierta frecuencia se escucha decir que los valores se están perdiendo o de plano la frase más demoledora es “ya no hay valores”.  En realidad los valores ahí están y han estado siempre, por lo tanto, no desaparecen sólo son modificados para conveniencia de quien los altera.

Se practica con el ejemplo, con los buenos ejemplos adquiridos en el hogar y en la escuela.  Bueno, al menos eso era antes cuando la educación estaba a cargo de los padres y buenos maestros en los centros de estudios.  

Buenos hábitos, buenas enseñanzas que se ponen en práctica y se quedan para toda la vida.  El comportamiento humano se modifica si así se desea.  

No entiendo por qué razón se empeña en afirmar el inquilino de Palacio Nacional que “no somos iguales”, refiriéndose a la clase política del pasado.  Se aventuró a afirmar recién inició su mandato, que ya no había corrupción, que ya se había terminado.

Quizás haya habido quien lo creyera; aunque lo veo difícil porque basta un mínimo de sentido común para darnos cuenta de que una práctica tan común como arraigada, no va a desaparecer como por arte de magia.  

No es cuestión de simples deseos convertidos en palabras al viento, sino de hacer frente a acciones que tanto daño han hecho al país.

Pronto, muy pronto salieron a la luz negocios, propiedades de un político con mucha historia y no precisamente buena, me refiero a Manuel Bartlett, expriísta, hoy seguidor ¿por convicción? de AMLO.  

Negocios personales y familiares quedaron al descubierto.  No sólo los de Bartlett, sino también de la familia del Presidente.  Fajos de billetes de uno de sus hermanos, después otros escándalos por negocios millonarios por adjudicación directa.

Es decir, por un lado, lanza agresiones contra los que se fueron, los señala por corrupción aún sin pruebas; mete a la cárcel a quien se le da la gana en un ejemplo malévolo de venganza y no de buscar justicia.  ¿Pruebas?  Los ciudadanos merecemos respeto por lo tanto deseamos conocer la verdad en todos los señalamientos.

Como si fuera poco, un nuevo escándalo ronda en la familia del Presidente.  ¿Señales de corruptelas? ¿conflictos de interés? No lo sé, pero lo que sí me queda claro es que los baños de pureza en que han pretendido nadar, tanto la familia como lacayos, no son dignos de mostrarse como ejemplos.

Como buenos ejemplos, claro.

¿Cuál es la diferencia entre unos y otros?  ¿Entre los que se fueron y los que llegaron?

¿Se está combatiendo la corrupción? ¡Por supuesto que no! 

La respuesta que dio el presidente en su mañanera cuando le preguntaron acerca de la casa donde vivió su hijo en Houston, no fue digna de un gobernante que realmente combate la corrupción en su país.  

“La señora tiene mucho dinero” -dijo al referirse a la esposa o pareja de su hijo- ¡Qué bueno! ¿y?  Tal vez el presidente está convencido que le habla a un pueblo que no piensa por sí mismo.  Afortunadamente no es así.  No solo pensamos, sino
analizamos.

No se entiende por qué se hacen “bolas”.  Hay preguntas tan sencillas que hacer y que deben ser respondidas si realmente se desea llegar a la verdad.

El hijo del presidente ya no vive en la propiedad multicitada en los medios; se ha dicho que se cambió a otra.  ¿Rentada? ¿la compró la “señora rica”?  ¿en qué trabaja el hijo del presidente? ¿De qué ha vivido? ¿Qué negocios maneja? En fin, no son linchamientos, sino el deseo de llegar a la verdad.  Preguntas sencillas, respuestas claras. 

Los hijos crecen y toman su propio camino, es cierto.  Es legítimo aspirar al crecimiento, ya sea intelectual, profesional, a tener algo en la vida.   Sin embargo, hay que hacerlo con trabajo y esfuerzo, no aprovechando las circunstancias y menos aún, si se actúa igual o peor a lo que tanto se critica con descalificaciones e insultos. 

Está claro cómo actúan la familia del Presidente, los amigos-protegidos de quien asegura vivir con austeridad ¡Ajá! Aquellos que se atrevieron a descontar parte del sueldo a los empleados para ser utilizados en alguna campaña o los que tienen en nómina a familiares y amigos.  Y ante la evidencia, un gran respaldo a todos ellos por parte de ya saben quién.

Defiende a su primogénito por el asunto de la casa en Houston.  Asegura que “no van a encontrar nada” porque todo es legal.  ¿De verdad? ¿No hay conflicto de intereses?

Además, hay que tener presente que no todo lo que se presenta como legal, es moral.  

Esos son los antivalores que manejan en la 4T; son los que conocen y practican como sus valores.  La conducta de cada persona lo dice todo.  

Tienen razón al decir que no son iguales -al referirse a los políticos anteriores- ahora hay descaro, mayor cinismo e hipocresía por lo tanto, son peores.

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