Existen mujeres que tras un parto son diagnosticadas con vagina hiperlaxa o síndrome de hiperplaxitud vaginal, que es cuando hay pérdida de tensión en las paredes vaginales, lo que para muchas resulta un problema en la actividad sexual, porque origina sentimientos de inseguridad, así como de potencial pérdida de sensibilidad.
Este es un padecimiento femenino que igual afecta a personas que han tenido partos por cesárea e incluso a no embarazadas o que nunca se han embarazado, por el simple hecho de que hay una vagina que puede perder la tensión o distenderse.
A veces se le relaciona con incontinencia urinaria, aunque no necesariamente van juntas. El síndrome de la vagina hiperlaxa sucede, en la mayoría de los casos, cuando hay partos vía vaginal y entonces se vencen las paredes vaginales. Influye asimismo el tamaño del bebé y de la cabeza de la criatura, de si se hizo una episiotomía tras el parto, cómo se suturó y se curó esta herida…
Son signos de vagina hiperlaxa: el canal está ancho; puede hacer ruidos como ventosidades, que no lo son, solo son sonidos provocados por el aire que ingresa al canal; no otorga contacto o fricción continua en los coitos; sus paredes no tienen fuerza.
Nos escribe un esposo preocupado por su compañera: “¡Hola! Mi esposa de 40 años y dos bebés de 5 y 2 años. Fue diagnosticada con una vagina hiperlaxa… ya investigamos y sabemos en qué consiste… la verdad es que sexualmente ni cuenta nos hemos dado… y mira que tenemos actividad sexual entre 4 y 5 veces a la semana. No sabemos si esto podría repercutir en su salud con el tiempo, pero vimos un tratamiento de láser vaginal para corregir este síndrome (creo que así se cataloga clínicamente). La pregunta es: ¿hay más opciones de tratamiento quizá menos invasivas? ¿Es el láser recomendable? ¿Qué pasa si no hacemos nada? Nos encantaría leer tu orientación…”, y firman ambos el correo, lo cual me parece maravilloso porque ello implica que los dos están comprometidos con la resolución de esto.
Les agradezco mucho su confianza en este tema. La gente a veces cuando me escribe tiene la respuesta en su pregunta. Solo necesita una afirmación en algunos casos.
La vagina hiperlaxa o síndrome hiperlaxitud vaginal puede ser una condición incómoda, en particular cuando hay incontinencia urinaria o ventosidades, pero no necesariamente es una que impida el placer de la actividad sexual. Seguramente tiene sus peculiaridades, pero, ¿qué relación o acto sexual no tiene sus peculiaridades? Es único cada acto sexual y también hay unicidad en cómo lo resolvemos con los recursos de nuestros cuerpos.
Si no da molestia no es necesario ningún tratamiento, cualquiera que tenga que ver con los órganos sexuales pélvicos externos e internos, como las cirugías láser o reconstrucciones vaginales o vulvares, que requieren de un tiempo de reposo, cicatrización y sanación tras una intervención tal.
Ahora, no dejen de pensar en los ejercicios Kegel e hipopresivos para reforzar el suelo pélvico, porque también ayudan a empoderar a la uretra, para que no se salga la orina de forma involuntaria, que pasa a veces con la risa o ciertos esfuerzos.
Recuerden que todo lo que tiene que ver con los órganos sexuales pélvicos externos e internos, la genitalia en sí, es un constructo y ustedes como pareja tienen el suyo propio que ya funciona, pese y con un diagnóstico de vagina hiperlaxa, que no ha menguado la actividad y la imaginación. Eso me parece una conducta asertiva. Y a menos que haya una molestia o dolor o incomodidad en la zona vaginal, entonces sí, piensen en una consulta y valoración ginecológica.
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