La era de la tecnología nos ha hecho seres multi-taskers, estamos en todo y con todos a la vez, pero al mismo tiempo estamos dispersos y menos presentes en nuestra vida diaria. Hablo de esto porque es nuestra realidad hoy en día. Resulta doloroso reconocer que, en ocasiones, miramos más el celular que a nuestra pareja, a nuestros hijos, papás y amigos. Estamos al tanto de todo y de todos, pero no estamos tan “al tanto” de vivir a consciencia los verdaderos momentos que componen nuestra vida.
Vizcarra afirma en su investigación de redes sociales (Facebook, Twitter, Pinterest, Tinder… etcétera) que los jóvenes entre 15 y 22 años no pueden apartarse de las redes sociales por más de seis horas. Y, ¿a dónde hemos llegado? A dejar de mirarnos a la cara y tener una distorsión entre lo real y lo virtual. A desperdiciar tiempo con la familia y con la pareja en momentos claves, como antes de dormir, para emplearlo en revisar las propias redes. Sin duda, hemos cambiado nuestra forma de convivir, de conversar y de estar presentes. ¿En qué momento cambió tanto la comunicación social? Como sociedad nos estamos reinventando, sabemos más pero miramos menos a los ojos. Vemos más notas en las redes sociales, pero nos interesamos menos por el día que tuvieron nuestros hermanos. Vemos más televisión y noticias, pero no le llamamos a esa persona que queremos que está pasando por un mal momento. Y sin duda la tecnología nos ha permitido ser más informados, expresar y compartir… pero también nos ha hecho más individualistas, en ocasiones egoístas o evasores de la realidad.
Este artículo no es para todos, pero sí para muchos de nosotros. No es que tengamos adicción a las redes sociales, pero si que en ocasiones hemos dejado de vivir plenamente presente varios momentos importantes de nuestra vida.
Pero… ¿Cómo saber si le doy el uso adecuado o estoy excediendo mis límites? La “nanofobia” es la enfermedad causada por la adicción al celular y genera estrés, depresión, trastorno de sueño, evasión, ansiedad e insatisfacción. La adicción al celular no es la misma que a las drogas o al alcohol, pero el peligro comienza cuando cambia nuestra conducta. Examinemos si estamos siendo poco tolerantes con los demás, convivimos poco tiempo de calidad con nuestra familia, solemos querer estar solos o aislados, tenemos comportamientos compulsivos, cambios constantes en nuestro estado de ánimo, nos sentimos desenfocados o distraídos, mentimos sobre lo que estamos viendo en el celular…
Para estar más presente en tu vida diaria y darle un uso más sano al celular:
1. Define tus horas para revisar tus redes.
2. Practica mindfulness e intenta estar presente y mirando a los ojos cuando estés con tus seres queridos. Olvídate del celular y disfruta esos momentos, escúchalos….
3. Lee un libro. Puedes leerlo en algún medio electrónico, pero leerlo físicamente y en papel cansará de forma diferente tu vista y te permitirá despejarte. No es lo mismo leer las notas en el celular que en una revista impresa. Tu mente te lo agradecerá.
4. Limita el whatsapp. Dedícate tus horas para comentar, pero busca no dedicarle el 100% de tu tiempo y ser presa de él. Si alguien te necesita urgentemente, te llamará por teléfono.
5. Elimina las notificaciones y las apps que no utilizas. Elige como gastar tu tiempo.
6. Analiza lo que te aportan las redes y en qué te destruyen. ¿Te conecta con la gente que amas o lo haces por morbo y chisme? Elige ver cosas que te nutran.
Reflexiona si tu uso del celular y de las redes es necesario para fomentar tu autoestima o necesidad de sentir la aprobación de los demás. Imagina en qué ampliarías el tiempo que usas en el celular y en las redes sociales, con cuánta más presencia vivirás tu vida y de forma más eficaz. Utilicemos el celular y la tecnología a nuestro favor y no permitamos que ellas nos utilicen ni sean dueñas de nuestro tiempo y de nuestra propia vida.
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