El reporte del Plan Estatal de Prevención y Control del Covid nos dice el martes que se registraron mil 467 contagios y 37 decesos.
En este momento de la pandemia, desgraciadamente, fue otro día en que le permitimos al virus propagarse a su antojo y elevar su cuota mortal.
No hay que olvidar que el promedio de contagios de las últimas tres semanas en Coahuila ronda los mil 500 cada 24 horas, y si bien los 37 fallecimientos representan un “pico” de letalidad, no podríamos esperar otra cosa ya que estamos inmersos en una lógica social en la que parece que buscamos cotidianamente –con nuestro comportamiento– romper récords en los registros oficiales.
El reporte también nos dice que Saltillo lidera en número de contagios, con 450, y que en este momento hay 5 mil 278 casos activos en la ciudad.
Esto es “normal”, ya que los saltillenses parecemos decididos a mantener el dudoso honor de ser el epicentro mismo de la pandemia en el estado.
El tema es que algo debemos estar haciendo, y muy mal, en nuestro comportamiento social para que, por ejemplo, 70% del municipio registra hoy una “alta presencia” de Covid, según el monitoreo de las aguas residuales que realiza Agsal, y que también seamos el primer lugar en número de personas hospitalizadas por este virus.
Y lo más notable de todo, es que esto ya sea “normal” y que, como sociedad, de plano, no estemos dispuestos, masiva y cotidianamente, a hacer lo que se requiere para cambiar esta realidad.
En fin, esta será pues nuestra normalidad, el que el virus se ensañe con nosotros ya que se lo permitimos, todos, por acción u omisión… y quién sabe por cuánto más.
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