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Reporte Índigo
Publicado el martes, 29 de julio del 2025 a las 10:59
Oaxaca.- Más de 11 mil personas se congregaron en la Rotonda de la Azucena para presenciar el espectacular cierre de la Octava del Lunes del Cerro, celebración considerada la más importante de Latinoamérica que reafirmó el compromiso del pueblo oaxaqueño con su herencia cultural, su música, su alegría y su hospitalidad.
Con un ambiente de júbilo, las delegaciones de las ocho regiones del estado se hicieron presentes con expresiones dancísticas, cantos y rituales, iluminando el Cerro de la Bella Vista con un estallido de luces, pirotecnia y aplausos. La fiesta retumbó con un unísono: ¡Viva Oaxaca! ¡Viva la Guelaguetza!
Durante la edición vespertina, el gobernador Salomón Jara Cruz, acompañado por la presidenta honoraria del DIF Oaxaca, Irma Bolaños Quijano, destacó que las presentaciones transcurrieron en paz y fueron testimonio de la riqueza cultural de los 16 pueblos originarios y el pueblo afromexicano.
“ Oaxaca demuestra nuevamente por qué es el corazón cultural de México”, afirmó el mandatario. También estuvieron presentes funcionarios estatales, representantes del Gobierno federal y personalidades del ámbito cultural, como Cándida Fernández de Calderón, exdirectora de Fomento Cultural Banamex.
La celebración arrancó bajo el sol de julio con las Chirimías de los Valles Centrales, seguidas por la delegación de Loma Bonita con su tradicional fandango. Chalcatongo de Hidalgo impresionó con la danza de los Chilolos, y San Andrés Huaxpaltepec se lució con su fandango de cajón.
Uno de los momentos más esperados fue el baile de la Aguja de Santo Tomás Ocotepec, declarado patrimonio inmaterial de Oaxaca. Villa Sola de Vega animó con sones y chilenas, mientras San Sebastián Tecomaxtlahuaca deslumbró con la danza de los diablos.
Juchitán presentó la emblemática ceremonia de la Vela de San Vicente Ferrer Goola. Las mujeres de la región vistieron garbas bordadas con flores multicolores que arrancaron ovaciones del público presente.
Ya con la oscuridad de fondo, Santa María Huatulco llenó el ambiente con picardía y sones, seguidas por San Pedro Ixcatlán y su enérgico “Na Puta Chichí”. Santa María Zacatepec sorprendió con su boda y carnaval Tacuate, en el que hombres pintados de rojo bailaron cargando un torito.
Cuilápam de Guerrero deslumbró con la majestuosa Danza de la Pluma, una representación del mestizaje cultural. El Jarabe Mixteco, interpretado por Huajuapan de León, hizo vibrar a los asistentes que ondearon sus sombreros al ritmo de la Canción Mixteca.
Entre los estrenos de esta edición, destacó la participación de Santa Cruz Xoxocotlán, que por primera vez presentó su fandango xoxeño y ritual del guajolote. También brillaron Santiago Llano Grande con su danza de los diablos y San Juan Bautista Tuxtepec con el siempre ovacionado “Flor de Piña”.
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El cierre estuvo a cargo de las Chinas Oaxaqueñas de Casilda Flores, quienes ofrecieron una presentación vibrante con marmotas, faroles y canastas coloridas al ritmo del Jarabe del Valle. Su invitación a bailar en unidad selló el espíritu fraterno del evento.
El Cerro del Fortín y la ciudad de Oaxaca de Juárez se iluminaron con una inolvidable muestra de luces y juegos pirotécnicos. El gobernador Salomón Jara convivió con las delegaciones y les reconoció su aporte invaluable a la preservación de la identidad oaxaqueña.
La Guelaguetza 2025 concluyó con un popurrí de canciones tradicionales que evocaron orgullo, resistencia y comunidad. La entrega de quienes participaron en esta edición demostró que Oaxaca no solo celebra, sino que hace del arte y la tradición una forma de vida.
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