Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Propone Gabriel Elizondo dar certeza jurídica al traslado de combustible para maquinaria Cae en Matamoros líder de los ‘Ciclones’ La Cámara de Diputados rendirá homenaje a Cuauhtémoc Cárdenas Netanyahu gana elecciones en Israel pero su bloque no logra mayoría, según recuento final Condenan a 28 años de prisión a exentrenador de taekwondo en Nuevo León por abusos contra una menor

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

Orgullo y humildad

Por Eduardo Pacheco

Hace 3 años

En ciertas ocasiones de la vida, escuchamos a personas decir que se sienten muy orgullosos de tal o cual cosa; por ejemplo, alguien dice sentirse muy orgulloso de su proyecto o por haber terminado su carrera, una maestría o doctorado; hay personas que se sienten muy orgullosos de sus conocimientos, de su empresa, de su familia, de su religión, de su oficio, etcétera.

La mayoría hemos utilizado la palabra orgullo más bien para expresar la satisfacción que sentimos por sucesos que nos causan alegría, felicidad, ánimo, amor o gratitud, pero en realidad, deberíamos de prestar mayor cuidado en utilizar a la ligera la palabra orgullo.

La Real Academia del Español explica que la palabra orgullo significa arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, incluso muchas veces utilizando causas aparentemente nobles y virtuosas; orgullo es el exceso de estimación hacia uno mismo y hacia los propios méritos por los cuales una persona se cree superior a los demás.

La Palabra de Dios hace referencias a la actitud de orgullo que opera en las personas y establece, entre otros, los siguientes principios: 1) El que tiene temor de Dios aborrece el mal, pero el orgullo, la arrogancia, el mal camino y la boca perversa Dios los aborrece (Proverbios 8:13); 2) Cuando una persona actúa con soberbia y orgullo acarreará deshonra para su vida, pero los humildes de corazón actúan con sabiduría (Proverbios 11.2); 3) Una persona que actúa con orgullo inevitablemente irá a la destrucción y la arrogancia de espíritu llevará a la caída (Proverbios 16:18); 4) Aunque Dios nuestro Señor está en lo alto, Él se fija en el hombre humilde y desde lo lejos reconoce al que es orgulloso. (Salmos 138.6).

La humildad es todo lo contrario al orgullo, es la virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento. Actuar con humildad es reconocer que todos nuestros logros se los debemos a nuestro Padre Dios, creador de los cielos y la tierra. Su palabra enseña que Dios ama a los humildes de corazón; esto no tiene nada que ver con posesiones materiales o riquezas, sino con un corazón sencillo que reconoce sobre todas las cosas la grandeza de Dios sobre todo el universo. En el libro de Santiago 4:6 leemos que «Dios se opone a los orgullosos, pero da gracia a los humildes». La gracia de Dios es abundante para con los que actúan con humildad en medio de cualquier situación.

No sé si usted lo sepa, pero hubo una vez un ángel creado por Dios, con la mayor belleza y perfección, de hermosas piedras preciosas esa su vestidura, su nombre  Lucifer, fue perfecto en todos sus caminos hasta el día en que en él se encontró maldad; su espíritu se llenó de orgullo y soberbia y quiso ser semejante a Dios (no sé si hizo una marcha) pero a causa de su pecado se llevó consigo a la tercera parte de todos los ángeles celestiales (la Biblia enseña que se contaban por millones de millones) y todos ellos fueron expulsados del Reino de Dios, siendo enviados en castigo a la tierra. Hoy viven aquí y son conocidos como demonios o ángeles caídos.

Antes de acudir a las marchas que promueven el orgullo usted tiene que saber, que lo que realmente está detrás de esos eventos, es una promoción a los pecados de soberbia y altivez impulsadas por el comandante del reino de la oscuridad, sí, ése ángel caído que la Biblia reconoce como Satanás, la Serpiente Antigua o el Dragón, nadie debería de participar en manifestaciones para promover a una clase social que se siente superior a los demás solamente por el hecho de llevar una vida de perversidad sexual; Al menos debería de considerarlo. Que Dios bendiga a todas las familias de Saltillo, de Coahuila y de México.

 

 

Notas Relacionadas

Propone Gabriel Elizondo dar certeza jurídica al traslado de combustible para maquinaria

Hace 7 minutos

Se queda el IEC un año más sin presidencia

Hace 1 hora

China, los BRICS y la hegemonía del dólar

Hace 6 horas

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 6 horas

China, los BRICS y la hegemonía del dólar

Hace 6 horas

Rumbo al 3 de noviembre – Entre predicciones y kamikazes

Hace 13 horas

Confirmado y amarrado