Con esto del regreso a clases semipresenciales, las autoridades de los tres órdenes de Gobierno ya no saben ni qué hacer para ofrecer las máximas garantías posibles a los padres de familia y, por supuesto, a los alumnos, de que el riesgo de contagio se reducirá al máximo.
En esta lógica, a la secretaria de Educación de la 4T, Delfina Gómez, se le ocurrió que un candadito extra sería pedirles a los tutores que lleven a la escuela una carta compromiso en la que autorizan la asistencia de los niños a las aulas.
¡Ay, Delfina!, ¿pues qué no conoces a tu jefe? Sí, de inmediato el Presidente la descalificó, y cito: “Acerca de la carta, también no es obligatoria. Si van los niños a la escuela y no llevan la carta, no le hace. Es que nosotros aquí tenemos todavía que enfrentar esta concepción burocrática, autoritaria, que se heredó del periodo neoliberal, entonces, ¿ustedes creen que yo tuve que ver con la carta?, pues no, fue una decisión de abajo”.
Y no conforme con reducir con una sola frase a su secretaria de Educación a otro cero a la izquierda en su Gabinete, como lo son la mayoría de los secretarios, pues remató, y vuelvo a citar: “Si me hubiesen consultado hubiese dicho ‘no’, somos libres, prohibido prohibir. Pero todavía tenemos que ir limpiando el Gobierno de estas concepciones burocráticas, autoritarias”.
Pobre Delfina y pobre país. Sí, aun con la pandemia encima, pues prohibido prohibir y todas las medidas que se tomen y que pudieran interpretarse como atentados a la “libertad” de las personas, pues no serían más que remanentes del maldito periodo neoliberal. Vaya pues.
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