Espectáculos
Por
Carlos Chávez
Publicado el miércoles, 23 de marzo del 2011 a las 15:00
Saltillo, Coah.- El lenguaje proporciona un sinnúmero de formas con las que nos expresamos diariamente. Una de ellas es la lengua escrita, que en ocasiones se cree dominada porque la ponemos en práctica diariamente. Pero, ¿Realmente se tiene un conocimiento adecuado para expresarse por este medio?
Eric Araya se realizó esta interrogante a temprana edad, por lo que tras 24 años de una devoción a la lectura y sobre todo al estudio de las leyes gramaticales y retóricas, creó el libro “Abecé de Redacción” (2010).
La publicación, divulgada bajo el sello de la casa editorial Océano, es una guía que pretende acercar a los lectores al manejo adecuado de la lengua española en el ámbito escrito, a través de cuatro capítulos vertidos en 620 páginas.
El autor, originario de Chile y que actualmente imparte cursos y talleres de expresión escrita y literatura, resaltó la importancia de promover el desarrollo de una sociedad que escriba para expresarse y no sólo para cumplir con las necesidades cotidianas.
“Fui escribiendo este libro a lo largo de tres años en los que cuando creía que ya lo había terminado, siempre emergía algo nuevo que lo iba completando más y me hacía re trabajar toda la estructura. Finalmente ‘Abecé de Redacción’ integra los temas de un curso completo, en una guía atractiva y fácil de comprender”, señaló el autor en entrevista con Zócalo.
Araya precisó que la importancia de la palabra escrita radica en su trascendencia en el tiempo, y que nos permite forjar una sociedad y un patrimonio intelectual que necesariamente debe desarrollarse a través de una red de investigación de los códigos lingüísticos que empleamos para comunicarnos.
“Más allá de la expresión oral que es primordial para la interacción habitual, la palabra escrita genera planteamientos que cruzan las fronteras de la conciencia liviana para que pensemos mejor y lo plasmemos para la posteridad”, explicó.
Asignatura pendiente “Desde niños nos mal enseñan el uso de la lengua escrita de forma obligada, por lo que para muchos esto es una asignatura pendiente. No se genera una interés en los estudiantes para que exploren las palabras a temprana edad y esto genera que después se fomente el desinterés”.
En este mismo aspecto el lingüista, radicado en La Laguna, precisó que la lectura y la escritura subsisten de manera conjunta, por lo que es primordial que se realicen a la par no como un hábito o una obligación, sino como un ejercicio que libera a la mente y le permite ampliar la visión de la realidad.
Araya concluyó que a pesar de las excusas sobre la dificultad de la lingüística y de la palabra escrita, es necesario acercarse a los jóvenes, ya que al finalizar el aprendizaje es complicado modificar este comportamiento, aunque no es imposible.
“Muchos dicen que es difícil y complicado y con esta guía pretendo demostrarles que no hay excusa para escribir bien. El redactar de forma apropiada nos demuestra nuestra capacidad para ordenar nuestras ideas y enfrentarnos a los problemas, por lo que es preciso que se fomente esta instrucción en las nuevas generaciones para resolver ese analfabetismo funcional que persiste en la actualidad”, finalizó.
Dentro de las páginas de esta publicación, el autor explica que no hay ninguna fórmula ni conocimiento nuevo, sino una interpretación que permite ver a la redacción como una herramienta y no como un fin.
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