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Pangea 2.0

Por Columnista Invitado

Hace 1 año

Por: Horacio Marchand

 

Pangea fue un mega-continente que existió hace unos 335 millones de años, donde estaban unidos todos los continentes en un gigantesco bloque de tierra: una sola tierra, sin divisiones políticas. Ahora mismo, gracias a la migración y a la mezcla de razas, el mundo se encamina, con raspones y tumbos, hacia su destino: devolvernos a unir como uno, en un borroso desvanecimiento de las divisiones etnocentristas.

La humanidad se mueve: todos somos y venimos de migrantes. Se pueden mapear fácilmente las grandes migraciones y oleadas de diásporas, y con ellos, los movimientos económicos masivos.

Primero, los griegos, fenicios y venecianos comienzan a moverse por barco. Los uzbekos, turcos y mongoles en caballo. El comercio mundial dispara descubrimientos: tecnología, infraestructura y algo de paz en el camino. Todos quieren lo nuevo, lo remoto y lo exótico: desde especies para sazonar y vestidos de seda para lucir.

Llega la era imperialista, con Portugal a la vanguardia. España no se queda atrás: llega a América con Colón y, apresurados, Europa entera se unen a la carrera. Pasan unos 700 años.

Hoy en Madrid, el hotel donde me hospedo parece una versión de la ONU. El jefe de recepción es peruano, el de noche es chino-español, llamado Bruce y apoyado por una ucraniana y una mexicana. En el restaurante, el jefe de desayunos es marroquí, la chef argentina, el mesero, un atento cubano de ojos verdes con facciones de ascendencia africana.

En la calle camina un rubio fornido con talante vikingo; su pareja, una mujer de baja estatura con facciones sudamericanas. El bebé de ambos: una belleza exótica. Al abordar un taxi, la conductora ecuatoriana, con acento madrileño, nos explica la problemática del tráfico.

Pareciera confirmarse que la época expansionista de Europa siembra las bases para que los conquistados, que hablan frecuentemente la lengua del conquistador, regresan por cientos de miles, o millones, a la madre patria en busca de mejores oportunidades.

¿La conquista de los conquistadores?

Latinoamérica y Marruecos regresan a España, al tiempo que varios países árabes y africanos regresan a Francia, Holanda, Inglaterra y Alemania. Los alarmistas gritan que “Europa se pierde”. Lo mismo dicen Huntington y Trump de los migrantes mexicanos, que se concentran en estados que antes fueron territorio mexicano.

La realidad los migrantes se asientan y se entrelazan. Tras generaciones, se fusionan y se diluyen. Los emplean. Envían remesas a sus respectivos países (casi 700 mil mdd; México recibe unos 67 mil mdd / Banco Mundial, 2023). Respecto al comercio global: en el 1900 representaba un 10% de la producción mundial; ahora ronda en el 25% y seguirá creciendo (UN Trade & Developement).

Las medidas proteccionistas recientes son intermitentes: el mundo comercia, los recursos se mueven: dinero, tecnología, insumos y migrantes, lo quieran algunos políticos o no.

Por último, quiero cerrar haciendo un contraste de dos tipos fundamentales de migración:

La primera: la de los exploradores europeos cuya historia está generalmente romantizada. Ellos iban y “migraban” pero iban a la conquista; a dominar gente, territorios y comercio. A explotar recursos, buscar oro y plata y a esclavizar a pueblos nativos. Entiendo, ese era el zeigeist (espíritu de los tiempos) y no busco desgarrarme las vestiduras, tan solo quiero resaltar la dinámica y contrastarla con la que sigue.

La segunda: la de los migrantes que huyen por su vida, atrapados en la violencia imparable en sus países o incluso de guerras civiles. Salen también a perseguir un sueño de logro y de superación. Solos o con familia. Son un recurso invaluable, un bono demográfico en un mundo cuya población viene en decadencia.

Contra todo, los migrantes siguen. Huyen de dictaduras, de gobiernos populistas y del desgobierno. Los superan todo; no se cansan. Persisten en su sueño. Los contratan, ponen empresas, salen adelante y enriquecen al país al que llegan. Se adaptan y se integran.

El mundo viene del Pangea y todo indica que, cultural y comercialmente, volverá a él. La corriente es imparable, el tsunami global está vivo y activado.

Respeto para los migrantes. Todos somos ellos.

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