Monclova

Publicado el sábado, 24 de diciembre del 2022 a las 04:06
Monclova, Coah.- Sheila Rosmeri, de 46 años, de Guatemala; Gladis Margarita de 32 años, de El Salvador; Brenda de 49 años y su hija Priscila, de 15 años, de Nicaragua, las migrantes que resultaron lesionadas en la volcadura de una camioneta pick up sobre la carretera 57 en Castaños, pasarán su Navidad en el albergue de la Asociación Civil Manos que Ayudan a Salvar Destinos, fuera de su país y lejos de sus seres queridos, mientras se recuperan con la intención de continuar en busca del sueño americano y de reencontrarse con sus familias.
Tras el accidente a raíz del cual fallecieron tres migrantes, los lesionados fueron llevados al Hospital Amparo Pape de Benavides para su atención médica; tras varios días, las cuatro mujeres migrantes fueron dadas de alta, sin embargo, al ser foráneas no tenían a dónde ir, por lo que fueron auxiliadas por la asociación que dirige Pedro Magaña Huitrón, ubicada en la calle Maxtla de la Ciudad Deportiva.
“ “Mi nombre es Sheila Rosmeri, soy de Guatemala, soy una de las accidentadas, gracias a don Pedro que nos ha tendido la mano para acogernos, nosotros estamos de paso, no tenemos familia aquí”, dijo la mujer de 46 años, que declaró que tiene sentimientos encontrados porque su sueño era estar cerca de sus hijos de 8 y 9 años, que tienen tres meses de estar en Estados Unidos.
“ “Yo hice el intento con ellos en julio del lado de Reynosa, Tamaulipas, pero fui detenida por Migración y me dijeron que me daban la opción que pasaban mis hijos y a mí me regresaran y así lo hicimos, yo estuve detenida en Reynosa, Tamaulipas, mis hijos pasaron el 9 de agosto y a mí me regresaron a Tabasco y de ahí a Guatemala, es bien difícil separarse de sus hijos, estuve dos meses en Guatemala tratando de volver a juntar dinero para poder subir y mire dónde estoy ahora”, dijo Rosmeri, a quien le urge recuperarse para ir en busca de sus hijos.
“ “Yo lo único que pido es comprensión a lo difícil que es como madre estar separada de los hijos y lo que pido también es que si nos pueden dar una copia o papelería donde certifique que estuvimos hospitalizados, porque mis hijos están allá y estuvieron en el albergue y la persona que los tiene los tiene temporalmente, necesito meter papelería a Migración y respaldarme por el accidente que tuve en México para poderme ayudar a que sea mas ágil mi estancia con mis hijos, ellos están solos allá y me necesitan”, dijo.
Explicó que ella viajó de Guatemala con la intención de llegar a la frontera de México con Estados Unidos y entregarse a Migración.
“ “Yo iba a entregarme con ellos a pedir asilo, mis hijos venían conmigo, salimos el 18 de julio de Guatemala, llegamos el 25 de julio hasta lo que es la frontera de Reynosa, ahí me detuvieron, Migración me separó de mis hijos, me dieron la opción que pasaran como niños solos o que se regresaran conmigo a Guatemala, pero en mi país yo ya había vendido todo, sólo tenía bolsas con ropa, no tenía qué ofrecerles, tuve que tomar la decisión de dejarlos pasar, ellos ya salieron del albergue, la persona que se hizo cargo de ellos es quien tiene temporalmente la tutela, están en Connecticut”, dijo.
Mencionó que tras regresar a Guatemala volvió a salir el 29 de noviembre rumbo a la frontera, pasó muchas situaciones hasta la noche del accidente de la pick up en la que viajaba.
“ “Era una pick up doble cabina, nos dejaron a las mujeres adelante, aparte está la cajuela, venían otras personas, el señor venía a demasiada velocidad, fue cuando ocurrió el accidente”, dijo.
“ “Yo estoy inmóvil desde mis costillas, mi pecho, lo que es mi tórax no tengo movilidad, dicen que no tengo fracturas pero cuando me dieron de alta le dijeron a don Pedro que era una lesión lumbar, como una esguince, que podía tardar meses o años en sanar”, dijo.
“ “Pedro cayó del cielo, es una bendición para nosotros, algunas personas nos hablaban bien, otros decían son migrantes, como que nos hacen de menos, pero pienso que todos somos humanos, valemos lo mismo, independientemente del país de donde seamos, no hacemos daño, todos vamos de paso, vamos por el sueño americano, de tratar de mejorar y tener mejor a nuestra familia”, dijo Rosmeri, quien mencionó que en la capital de Guatemala, de donde, es dejó a su hija mayor de 31 años y a su hijo de 22 años, mientras que en Estados Unidos están sus dos hijos pequeños.
Agregó que en Guatemala era comerciante, vendía juguetes, zapatos, ropa, pero cuando llegó la pandemia todo se puso difícil y en Estados Unidos ya tenía tres trabajos para escoger.
“Yo ahora pienso en recuperarme, y estarle agradecida mil veces a mi Dios que me está dando la segunda oportunidad de vida y triste porque no voy a poderle dar un abrazo a mis hijos”, dijo.
Margarita de 32 años, de El Salvador, es otra de las migrantes que se encuentra en el albergue de la asociación Manos que Ayudan a Salvar Destinos después de que la dieron de alta del hospital de la colonia Miravalle.
“ “Me siento agradecida con Dios porque estoy viva y con las personas porque siempre pone ángeles en el camino, yo vengo de El Salvador”, dijo.
Narró que salió de El Salvador el 23 de septiembre, llegó a México, a Tabasco, y luego anduvo viendo a ver si podía conseguir los papeles pero la detuvo Migración.
“ “Estuve ocho días detenida, no hallaba si regresarme a mi país o seguir, pero la cosa es seguir adelante y decidí emprender el viaje de nuevo sola porque quiero darle un mejor futuro a mis hijos, mi hijo es un adolescente que requiere más gastos y ayudarme yo y a mi mamó y a mi familia, más que todo”, dijo la joven madre de familia que fue diagnosticada con un mioma en la matriz que requiere atenderse.
“ “Yo les hice ver eso y me dijeron que porque mejor no salía para Estados Unidos, el 5 de diciembre salí de Tabasco de ride”, dijo.
Margarita mencionó que al momento del accidente venía dormida.
“ “Tengo una parte de mi oreja cortada, tengo también una herida en el cráneo, raspada, golpeada, una herida en la espalda, me dieron de alta, tengo que presentarme el 3 de enero para ver mi problema de la oreja”, dijo.
Brenda González, de 49 años de edad, es la tercera migrante que se encuentra en el albergue de la asociación civil Manos que Ayudan a Salvar Destinos, al momento del accidente ella viajaba con su hija Priscila, una joven de 15 años de edad que resultó con la clavícula desviada, heridas en su frente y en el cuerpo, por el lado de las costillas.
“ “La necesidad que tengo ahora es de recuperarme, le doy gracias a Dios porque nos ha dado un refugio donde nos han atendido bien, yo ya lo que quiero es recuperarme para poder seguir mi camino y recuperar mis documentos”, dijo.
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