Por: Joel Martínez
A pesar de reportes de inflación pésimos y de un fuerte aumento del déficit fiscal, el consenso de los analistas es que el miércoles 28 de octubre el Comité de Tasas de la Reserva Federal (FOMC, por su siglas en inglés) no moverá su tasa de referencia, dejándola en el rango de 3.75 a 4 por ciento.
Esto es 94% de 100 economistas encuestados por Reuters, que se realizó entre el 16 y el 20 de octubre.
Sin embargo, el 100% espera un apretón monetario de 25 puntos base (pb) en el FOMC del 9 de diciembre, para escalarla al rango de 4 a 4.25 por ciento.
Por su parte, la nueva encuesta quincenal de Citi, publicada el martes por la tarde, señaló que la mediana, que es el 92%, espera una pausa de la tasa Banxico en el comunicado del 5 de noviembre, para dejarla en 6.50 por ciento.
La novedad es que tres corredurías: UBS, Finamex y Bankaool, que son 8% restante de la muestra, pronosticaron un recorte de 25 pb, para ubicarla en 6.25 por ciento.
La posibilidad de un recorte de la tasa Banxico aumentó, cuando en las minutas tres miembros de la junta manifestaron estar dispuestos a hacerlo, además de los buenos reportes de inflación de las últimas ocho quincenas (ver En el Dinero del 15 de octubre: Incertidumbre externa “amarra” a Banxico).
Como lo comentamos la semana pasada, la variable de ajuste es el tipo de cambio, el precio del dólar debe de subir por menores difereciales de tasas Banxico vs. Fed, lo que colapsa las operaciones llamadas de carry.
Entonces, si la Fed y Banxico no piensan cambiar sus tasas en las próximas semanas, ¿por qué el precio del dólar en México está subiendo rápidamente?
Creo que al menos en el caso de la Fed, los cambistas dudan que sólo suba en diciembre, lo más seguro es que, como marcan los futuros de los fondos federales, al menos subirá otras dos veces en 2027, además de la del FOMC del 8 de diciembre de 2026.
Los reportes estadunidenses de septiembre de inflaciones al consumidor, al productor y a las importaciones fueron de los llamados “calientes”:
-La inflación general al consumidor en septiembre fue de 3.7%, casi dos veces el objetivo de la Fed.
-Fue muy alta y, además, la mitad fue por la gasolina.
-La subyacente mostró un rebote al 2.6%, arriba del 2.5 esperado y del 2.4% anterior.
Ya lo comentamos la semana pasada, pero los malos datos siguieron:
-La inflación al productor fue de 6.3%, más de tres veces el objetivo de la Fed y la subyacente alcanzó 5.0, 2.5 veces el objetivo de la Fed.
-Los precios de las importaciones aumentaron 8.1% anual. Se trata del mayor incremento desde que el índice subió 8.8% en julio de 2022.
-El déficit fiscal de 2026 (octubre – septiembre) fue de casi 2 billones de dólares (en nomenclatura mexicana), el mayor en cinco años.
Creció 12.2% con respecto al mismo periodo de 2025.
El Tesoro indicó que el departamento calculó una relación déficit/PIB de 6.2% para el año fiscal 2026, pero se negó a especificar qué estimación del PIB se utilizó.
Esta cifra se compara con una relación déficit/PIB real del 5.8%, para el año fiscal 2025.
Nada se ve bien como para que se piense que la Fed sólo subirá en diciembre, y concluirá el ciclo.
Este nerviosismo se sumó a la mala posición técnica del mercado cambiario del peso mexicano, lo que abrió un rally alcista del tipo de cambio, que lo llevará a 19 pesos por dólar al fin de octubre o principios de noviembre, con posibilidades de un pico de entre 20 y 21 para fin de 2026 y principios de 2027 (ver En el dinero del 15 de octubre: Incertidumbre externa “amarra” a Banxico).
Este escalamiento del precio del dólar es una buena noticia para el crecimiento económico y las finanzas públicas.
Según los Criterios de Política Económica presentados el 8 de septiembre, el supuesto del tipo de cambio que se tuvo para calcular los ingresos fue de 17.80 pesos por dólar para el cierre de 2026 y de 18 para 2027.
La sensibilidad presentada en el documento es de que cada 20 centavos de aumento en el precio del dólar equivale a 6 mil millones de pesos más, ojo, porque igual opera a la baja.
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