El primer año del sexenio cerró con un desequilibrio fiscal más profundo de lo que el Gobierno de Claudia Sheinbaum había planeado, o al menos así lo demuestra el estudio Navegando las Finanzas Públicas de 2025, de México Evalúa.
El desequilibrio llegó a 1.7 billones de pesos, equivalente a 4.8% del PIB, superando en 285 mil millones de pesos la meta aprobada. Esta diferencia expone qué sectores absorbieron el ajuste y cuáles terminaron recibiendo recursos adicionales.
La reasignación más visible ocurrió alrededor de Pemex, cuyo peso financiero volvió a desbordar al presupuesto federal. La petrolera aportó 240 mil millones de pesos, pero recibió 396 mil millones de pesos en transferencias.
En términos netos, cada mexicano terminó subsidiando a la empresa dirigida por Víctor Rodríguez con mil 173 pesos, un resultado sin precedentes que presionó al resto del gasto público.
Las áreas con mayor afectación comienzan por la inversión pública, que cayó 28.4% hasta 770 mil millones de pesos, su nivel más bajo desde 2007.
Dentro de este recorte, la inversión en transporte se redujo 44.6%, mientras que la inversión a cargo de Sedena, que encabeza Ricardo Trevilla, retrocedió 68.2%, al quedarse en apenas 16.4 mil millones de pesos frente a los montos que ejecutó en años de megaproyectos. La inversión en electricidad, a cargo de CFE, descendió 24%, quedando en 46.6 mil millones de pesos.
El sector salud también resintió la presión financiera. Aunque el gasto total cerró en 945 mil millones de pesos, la proporción respecto al PIB cayó a 2.7 por ciento. La secretaría de David Kershenobich ejerció 52 mil millones de pesos, una reducción real de 12%, mientras que el Fondo de Aportaciones para los Servicios de Salud (Fassa) se contrajo 18.4 por ciento.
Con ello, la población sin seguridad social recibió 320 mil millones de pesos, muy por debajo del financiamiento dirigido a personas aseguradas, lo que amplía la brecha estructural del sistema.
Otro foco crítico es el estado de derecho. El gasto efectivo en seguridad y justicia cerró en 388 mil millones de pesos, equivalente a 1.1% del PIB, con una disminución real de 1.4% frente al año previo. En promedio, el país destinó 2 mil 908 pesos por habitante, lejos de los referentes regionales y en un contexto de mayores exigencias institucionales.
Con 98% de los ingresos ya comprometidos en obligaciones rígidas, es decir, intereses, pensiones, nómina, transferencias y apoyos a empresas públicas, el espacio para corregir el rumbo es mínimo. El deterioro del balance no sólo refleja un déficit elevado, sino un patrón de asignación que erosiona la inversión, limita capacidades esenciales y deja en evidencia que el costo de sostener viejas cargas se está comiendo el margen para construir futuro.
LLEGÓ UNA INVASIÓN vikinga a México, y es que 80 ejecutivos de los países nórdicos se dieron cita en nuestro país. El comercio bilateral entre México y esa región es por encima de 5 mil millones de dólares y la presencia de más de 500 compañías de la región refleja un tejido productivo que ya opera en sectores de alto valor. La presencia de firmas como Ericsson, Nokia, Volvo y AstraZeneca, que dirigen Börje Ekholm, Justin Hotard, Håkan Samuelsson y Pascal Soriot, respectivamente, muestra que la visita no fue protocolaria, sino una revisión directa de dónde crecer y con quién asociarse. Para la Administración federal, este tipo de misiones permite mostrar estabilidad y capacidad industrial en un momento en que el nearshoring domina las decisiones de inversión.
BBVA MÉXICO busca oxígeno en un entorno donde su utilidad cayó 3.4% en 2025, pese a seguir siendo la mitad de la ganancia global del grupo. El banco que dirige en México Eduardo Osuna sostiene que 2026 será un año más favorable gracias al repunte del PIB a 1.8% y a la dinámica del Plan México, pero el banco carga con el pendiente de la baja penetración del crédito, que apenas alcanza 35% frente al 70% que observa en economías comparables. La informalidad, que llega al 55% del empleo y 25% del PIB, limita la bancarización y frena la productividad de millones de pequeños negocios. Aun así, BBVA apuesta por una ventana demográfica donde 52% de la población es menor de 35 años, un segmento que ya impulsa la apertura de cuentas y demanda de servicios financieros.
Y YA QUE hablamos de la banca, este sector llega 2026 con un ánimo contenido. HR Ratings advierte que el bajo crecimiento económico, la debilidad de la inversión extranjera en proyectos productivos y la incertidumbre comercial limitarán la expansión del crédito. El sector también deberá operar con tasas más moderadas, un escenario que podría presionar la rentabilidad tras años de márgenes amplios. A ello se suman mayores exigencias regulatorias y riesgos políticos externos que suelen frenar la originación de cartera en ciclos de cautela. La digitalización, aunque inevitable, expone a los bancos a ciberataques y a un marco regulatorio que aún corre detrás de la innovación.
EL REPUNTE inflacionario de febrero confirma que el alivio de precios fue temporal. Las cifras del Inegi colocan la inflación general en 4.02% anual y muestran que frutas y verduras escalaron 9.88%, con el jitomate, el limón y el tomate verde como los principales culpables. El componente subyacente se mantiene en 4.5%, encadenando diez meses por encima del 4%, señal de que las presiones no han cedido. La caída de 1.77% en energéticos ayuda, pero ese respiro podría desvanecerse por la tensión geopolítica en Medio Oriente. A esto se suma el impacto del IEPS, que elevó en más de 20% productos como concentrados para refrescos y cigarrillos.
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