Nacional

Publicado el jueves, 29 de octubre del 2026 a las 05:58
Ciudad de México.- A sus 92 años, falleció anoche Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano en la capital del país.
Candidato Presidencial en tres ocasiones, primer Jefe de Gobierno electo en la CDMX, Cárdenas significó una figura indiscutible de la transición democrática de México. Su muerte fue lamentada ayer por líderes de todas las corrientes políticas, incluso de quienes fueron sus adversarios.
Tras romper con el PRI, Cárdenas Solórzano contendió en 1988, por la Presidencia contra el aspirante tricolor Carlos Salinas en una elección en la que reclamó fraude.
En mayo de 1989, como producto de ese movimiento electoral fundó el PRD, organización de la que fue presidente y que abandonó en 2014.
Fue promotor de cambios democráticos como la creación del Instituto Federal Electoral –hoy INE– que permitió que la organización de las elecciones quedara fuera de las manos del Gobierno.
Nacionalista, promotor de políticas sociales, continuador del legado de su padre el general y presidente Lázaro Cárdenas, quien en su sexenio de Gobierno expropió el petróleo, Cuauhtémoc Cárdenas postuló la instauración de una democracia progresista y el cumplimiento pleno de las demandas de la Revolución Mexicana de 1910, que no veía satisfechas.
No comulgó con las tesis de la 4T y mantuvo distancia de Andrés Manuel López Obrador.
Ruptura y ascenso
Cárdenas Solórzano encabezó la ruptura más importante del priismo en décadas, disputó la Presidencia de la República en una elección marcada por las denuncias de fraude de 1988, y contribuyó a construir una izquierda electoral que durante años fue la principal oposición al régimen.
La democratización fue el hilo conductor de esa historia, pero también una preocupación que mantuvo vigente cuando el poder cambió de manos.
La elección presidencial del 6 de julio de 1988, representó el momento decisivo en la trayectoria de Cárdenas y uno de los episodios fundamentales en la crisis del sistema político mexicano.
Hasta entonces, el PRI había conservado la Presidencia de la República y una posición dominante en los gobiernos estatales y los poderes legislativos. Aunque existían partidos opositores y algunas fuerzas habían conquistado espacios de representación proporcional tras la reforma política de 1977, la competencia por el poder federal se desarrollaba bajo condiciones profundamente desiguales.
La candidatura de Cárdenas Solórzano alteró ese escenario. El Frente Democrático Nacional articuló el descontento con el régimen y colocó al priismo ante una competencia que cuestionó su capacidad para mantener la Presidencia mediante los mecanismos tradicionales de control político.
La jornada electoral estuvo marcada por denuncias de irregularidades y por la interrupción del sistema de cómputo, episodio conocido como la caída del sistema.
El resultado oficial dio la victoria a Salinas de Gortari, pero la oposición cuestionó la legitimidad del proceso y sostuvo que se había cometido fraude.
Las movilizaciones posteriores hicieron de la defensa del voto una de las principales demandas políticas de la época. Cárdenas, sin embargo, optó por encauzar la organización de sus simpatizantes hacia la construcción de una fuerza política permanente, en lugar de prolongar indefinidamente las protestas. Por lo anterior, hubo críticas severas que perduraron a través de los años en los sectores más radicales de la izquierda.
En 1989, participó en la fundación del PRD, organización que reunió a distintas corrientes de izquierda y a sectores provenientes del nacionalismo revolucionario. El partido se convirtió en una de las principales fuerzas opositoras y contribuyó a ampliar la competencia electoral durante las siguientes décadas.
La ruptura de 1988, no produjo la alternancia presidencial, pero contribuyó a modificar el sistema político.
Las reformas electorales posteriores fortalecieron la organización de las elecciones y la autonomía de las autoridades responsables de conducirlas. En 1990, se creó el Instituto Federal Electoral, cuya autonomía se consolidó mediante reformas posteriores.
Cárdenas encabezó el PRD durante sus primeros años y volvió a competir por la Presidencia en 1994 y 2000. No alcanzó la victoria, pero su participación contribuyó a consolidar una alternativa electoral al priismo y a mantener abierta la disputa por el poder.
En 1997, obtuvo otro resultado histórico: ganó la elección para gobernar el entonces Distrito Federal y se convirtió en el primer Jefe de Gobierno electo por voto popular.
La capital del país, una de las sociedades más politizadas de México, había carecido de una elección directa para ese cargo.
Su Gobierno inauguró una nueva etapa de representación política en una ciudad cuyo régimen institucional había mantenido al titular del Ejecutivo local bajo la designación presidencial.
“Se cayó el sistema”: La noche del 88 que marcó a Cuauhtémoc Cárdenas
Herencia política
La trayectoria de Cuauhtémoc Cárdenas estuvo vinculada con la defensa de la soberanía nacional, la intervención del Estado en sectores estratégicos y la ampliación de la competencia democrática.
Los dos primeros principios remitían al cardenismo histórico, asociado con la reforma agraria, la organización obrera y campesina y la expropiación petrolera de 1938. La democratización, en cambio, constituyó el eje de su propia trayectoria política.
Cuauhtémoc rompió con ese partido y contribuyó a construir una organización que se planteó como alternativa al régimen.
Con el tiempo, el PRD enfrentó divisiones internas y cuestionamientos sobre sus prácticas políticas. La participación de su dirigencia en el Pacto por México, suscrito en 2012, con el Gobierno de Enrique Peña Nieto y el PAN, generó tensiones sobre la orientación del partido y su relación con el poder federal.
Cárdenas también fue uno de los principales críticos de la reforma energética de 2013, que abrió el sector a una mayor participación privada.
Une a la clase política; Por siempre en la historia de México
Su muerte generó reacciones entre la clase política, que reconoció su legado democrático y su papel en la historia de la izquierda mexicana. La presidenta Claudia Sheinbaum, lamentó su muerte y afirmó: “Fue un hombre de principios firmes, que transformó la vida política de nuestro país”. También destacó que en 1988 encabezó “un movimiento democrático pacífico que canalizó el anhelo de cambio de millones de mexicanos”.
La Mandataria consideró que aquella jornada electoral, en la que sostuvo que Cárdenas Solórzano debió haber sido reconocido como Presidente, marcó el inicio de la transformación democrática. “Cuauhtémoc Cárdenas vive por siempre en la historia de México”, expresó. El expresidente Andrés Manuel López Obrador, también envió sus condolencias a familiares, amigos y compañeros del ingeniero.
“
Sin él, otra sería la realidad política del país. Fue un transformador; nos deja sus enseñanzas y los ideales que nunca mueren”, escribió.
El expresidente Vicente Fox, lamentó la muerte de Cárdenas Solórzano, a quien reconoció como una figura fundamental en la construcción democrática de México. Ambos fueron contendientes para la elección presidencial del 2000.
“
Fuimos adversarios políticos, pero nos unió algo más grande: la convicción de que México merece una democracia plena, libertades y un futuro de mayores oportunidades”, expresó.
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