Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Lo bajan de torre de Fundidora… tras 8 horas Golean Rayadas a Pumas y recuperan liderato Se meten Pumas a la pelea por la Liguilla al vencer a Puebla Obtuvieron 5 empresas más de 2 mmdp con contratos del INE Deja caos tras captura pérdidas de hasta 75 mdp en Matamoros

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Negocios

Población adulta mayor: ¿vulnerabilidad o exclusión?

Por zocaloadmin

Hace 6 años

No tuvieron desperdicio las declaraciones que hizo a los medios de comunicación, hace algunos meses, el ministro de finanzas  de Japón, que a pesar de rebasar los 70 años de edad, señaló que los ancianos japoneses deben darse prisa para abandonar esta tierra, pues representan una carga onerosa para el estado del sol naciente.

La noticia cayó como un balde de agua helada para la población de adultos mayores, que pasaron varias décadas de su vida incorporados en las actividades productivas, y ahora reciben una pensión, así como seguridad social; que se presupuesta como recompensa a su trayectoria laboral.

La población japonesa se acerca a los 130 millones de habitantes, superior a la de México. Solo que, las mejores condiciones de vida del ciudadano nipón, en relación con el mexicano, le han permitido tener una mayor esperanza de vida.

En 2018, la edad promedio de vida de las mujeres japonesas fue superior a los 86 años, mientras los varones alcanzaron una cifra cercana a los 82, de las más elevadas del mundo.

Lo anterior se ha visto reflejado en el cambio paulatino de la pirámide población, su base se ha reducido; del total de la población japonesa, se calcula que los adultos mayores de 60 años y más se aproximan rápidamente a ser parte del 25% de la misma. Esto es, por cada 4 japoneses, uno de ellos lo consideran viejo.

Cuando hay decrecimiento o bajo crecimiento en la economía, como es el caso de la economía japonesa, casi siempre los primeros afectados han sido los adultos mayores que fueron asalariados, y que en el ocaso de su vida dependen de la atención hospitalaria pública.

Los principios y valores de la ancestral cultura japonesa, centrados en el respeto y admiración por la gente mayor, se ven vulnerados por intereses económicos de corto alcance, profiriéndoles un insulto, que socava tradiciones milenarias de su cosmovisión.

La austeridad en el gasto gubernamental japonés se daba antes de la pandemia por el Covid-19, es lógico pensar que la situación económica a raíz de la contingencia sanitaria ha empeorado.

Por otro lado, en México la esperanza de vida de la población en 2018, para las mujeres fue de 77 años y en los hombres 72 años. Aún inferior a la japonesa. En el caso nacional, también el trato para la población de adultos mayores  ha cambiado con el transcurrir del tiempo, particularmente desde la visión de la gente joven, que no reconocen ni valoran las capacidades que aún tiene la gente mayor.

La presión social se ha magnificado para este tipo de población, derivada de las medidas para prevenir los contagios del coronavirus, restringiéndoles el acceso a determinados lugares públicos de esparcimiento y recreación social; el argumento que se maneja y que trata de justificar las medidas preventivas oficiales, es su alta vulnerabilidad a contraer o ser portadora del virus, que surgió en China el año pasado.

En algunos círculos de gente adulta mayor con poder adquisitivo, las reacciones no se han hecho esperar, y han protestado, logrando el acceso a clubs privados de distracción, que anteriormente se les quería negar, aunque son personas jubiladas o empresarios,  pero que tienen asegurada su manutención a través de una pensión, o su  sostenimiento económico depende de negocios.

Lamentablemente, este tipo de casos, son excepciones en el contexto nacional. Las consecuencias que están sufriendo en el mercado laboral son graves, los despidos están a la orden del día. Amerita una investigación, si el liquidarlos o finiquitarlos, obedece a la oportunidad de deshacerse de ellos por los derechos creados, independientemente de si su salida, es productivamente justificada o no.

Una de las propuestas para la inminente reforma al sistema de pensiones mexicano, que cada vez se insiste más en ella, es el incremento en la edad de jubilarse, que aumente de los 60 a 70 años. Quizá una oportunidad preciada para los adultos, que todavía estén en condiciones saludables, para continuar en la faena laboral, y se sientan todavía útiles en el rol que cumplen en la sociedad. Sin duda una propuesta polémica, que requiere un análisis profundo y consensuado.

Más sobre esta sección Más en Negocios