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Coahuila

Podría la Fed subir su tasa

Por Columnista Invitado

Hace 3 meses

Por: Joel Martínez

 

El regreso a la guerra en el Golfo Pérsico esta semana ha dado la razón a los mercados de futuros, al diagrama de puntos de la Reserva Federal y a varios de los miembros de su Comité de Tasas (FOMC, por sus siglas en inglés), sobre que es necesario un apretón monetario.

Todo apunta a que la inflación en Estados Unidos seguirá alta y con posibles efectos de segundo orden, es decir, que los incrementos en los combustibles por la guerra se empiezan a generalizar.

El jueves 3 de julio, los precios del petróleo habían caído a los niveles de finales de febrero, antes de la guerra, pero el reinicio en esta semana dio al traste con la idea de un proceso de desinflación rápido.

En dos días los precios del WTI han subido 7% y los del Brent, 10.5 por ciento.

Desde antes, todos los indicadores estadunidenses arrojaban que se espera más inflación, ya sea por la crisis de precios de energía, por rezagos en el traspaso de los aranceles o por disrupción de las cadenas de producción.

En los reportes oportunos de junio de los ISM, manufacturero y de servicios, los subíndices de precios se han mantenido en niveles muy altos y los comentarios de los gerentes de compras siguen siendo de aumento de costos por los aranceles y de los productos derivados del petróleo.

De acuerdo con un estudio de la Fed de Nueva York, el pass through de los aranceles no ha terminado.

Casi la mitad de las empresas que los pagan dicen que aún vienen más aumentos de precios, ya que han optado por distribuir los mayores costos de insumos a lo largo de un plazo más largo.

El diagrama de puntos del FOMC del 18 de junio, además de duro monetariamente, incluyó un alza de las tasas de los fondos federales (ver En el Dinero: “La Fed asusta, pero es realista” del 18 de junio).

Por su parte, los mercados de futuros de los fondos federales, desde hace semanas descuentan un apretón monetario de 25 puntos base (pb), para el FOMC del 16 de septiembre.

Esto, además de que varios miembros del Comité han señalado la necesidad de apretar la política monetaria.

El lunes de esta semana, el gobernador de la Fed, Christopher Waller, dijo en una conferencia de economía en Roma que la alta inflación es el principal riesgo al que se enfrentan, dado un mercado laboral que se mantiene estable:

“Hace un año abogaba por una bajada de tasas de interés porque el mercado laboral no pintaba bien, así que estaba dispuesto a tolerar un retroceso más prolongado hacia nuestro objetivo de inflación del 2%, basándome en la situación del mercado laboral.

“Esos riesgos han cambiado por completo. El mercado laboral parece estar estabilizándose en Estados Unidos. La inflación se ha disparado. Por lo tanto, esto cambia la perspectiva sobre la política monetaria”.

Kevin Warsh podría anunciar esto en el Simposio de Política Económica de Jackson Hole, organizado por la Fed de Kansas y que este año se celebrará entre el 27 y 29 de agosto.

En este evento se han dado a conocer importantes giros de la política monetaria.

De cumplirse este escenario, en México, Banxico no movería su tasa de referencia de 6.50%, lo que cerraría el spread con la Fed e impulsaría un sell off de extranjeros de bonos locales.

Pasa que los foráneos reciben pesos y compran dólares y sus efectos son:

1.- Un rally alcista del tipo de cambio, muy sano y conveniente (ver En el Dinero del 2 de julio: “Posible rally alcista del tipo de cambio”).

2.- Un rebote desordenado de las tasas de los bonos “M”.

Esa sería la mecánica, la fuerza con que se den estos movimientos dependerá de qué tanto miedo haya.

Muchas reacciones suelen ser desordenadas y los movimientos son en tropel.

Mi tesis es que se dejaría subir al tipo de cambio hasta donde llegue. Mientras que en el mercado de tasas se comprarían bonos mediante operaciones en el mercado secundario, así Banxico buscaría evitar el desorden.

Las compras se pagarían con emisión primaria de dinero, pero después se esterilizaría la liquidez con emisión de Cetes de regulación monetaria.

Esto lo hizo Agustín Carstens en 2008, cuando era gobernador.

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