Arte

Publicado el viernes, 2 de junio del 2023 a las 04:00
Ciudad de México.- “Los perros son los animales vertebrados más abundantes en el contexto arqueológico mesoamericano, los tenemos en todos los lugares, bajo todos los esquemas posibles, difícilmente he podido ver algún esquema utilitario o ritual donde no estén involucrados”, sostuvo Raúl Valadez Azúa, titular del Laboratorio de Paleozoología del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, al iniciar el simposio virtual interdisciplinario “¿Qué pasó después del colapso de Teotihuacan?”, coordinado por la arqueóloga Linda Rosa Manzanilla Naim, miembro de El Colegio Nacional.
Al impartir la ponencia “Los cánidos en las ocupaciones post-teotihuacanas”, el también el experto en fauna prehispánica aseguró que, dentro de la ciudad de Teotihuacan, cuyo periodo de vida abarcó del Siglo I a.C. al VII d. C., los perros ocuparon un espacio urbano con más de 150 mil habitantes humanos, sirviendo como compañeros, mascotas o animales que serían sacrificados. “Hablamos de una sociedad teotihuacana donde los perros estaban perfectamente incluidos y, además, tenían un esquema de aprovechamiento y manejo determinado”.
De acuerdo con el experto, en el periodo Coyotlatelco, que abarcó del Siglo VII al IX d. C., se encontró la mayor cantidad de restos de perros, sobre todo colocados en entierros. Por ejemplo, el caso más interesante se dio en la entrada de la cueva del Pirul, donde se encontró una pareja de perros aparentemente colocados como guardianes del espacio.
Entre las especies de cánidos que existieron en la región se encontraron los perros comunes, presentes en todos los contextos; los de patas cortas, ligados a actividades rituales y funerarias de la élite intermedia; el híbrido de coyote y perro, también ligado a esas manifestaciones; y el híbrido de lobo y perro, empleado como animal de sacrificio en los grandes eventos religiosos.
“ Con los estudios de los túneles al este de la pirámide del Sol, explorados por Linda Rosa Manzanilla, se pudo reconocer la existencia de poco más de 430 cánidos, entre el perro común, el Xoloitzcuintle y el híbrido de lobo y perro, los registros más tempranos y únicos reconocidos para el Valle de Teotihuacán y centro de México”.
“ Además de la abundancia de estos animales en prácticas funerarias, también tenemos muchos materiales que hablan sobre su cocimiento, no como alimento diario, sino para cubrir una acción específica”.
Notas Relacionadas
Hace 7 horas
Hace 14 horas
Hace 15 horas
Más sobre esta sección Más en Arte
Hace 21 horas
Hace 21 horas
Hace 21 horas
Hace 22 horas
Hace 23 horas
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia