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Coahuila

¿Por qué nos es difícil hablar sobre nuestros traumas?

Por María José César

Hace 2 años

“Los eventos traumáticos en los primeros años de infancia no se pierden, sino que se conservan para toda la vida, como la huella de un niño en el cemento fresco. El tiempo no cura las heridas que ocurren en aquellos primeros años: solamente las esconde. Las heridas no se pierden, se vuelven parte del cuerpo”. Van der Kolk

 

Todos sufrimos, en un momento u otro. En todo momento surgen situaciones que nos afectan de forma negativa. Sin embargo, el hecho de que sigamos sintiendo dolor mucho tiempo después de la experiencia negativa, se debe a que el “cableado” de nuestros cerebros está influyendo en nuestras mentes.

La manera en la que nuestro cerebro procesa la información emocional y cómo el sistema innato y adaptativo se bloquea ante experiencias aparentemente menores, nos hace ver que ese evento “nos marcó” o nos “dejó huella”. Estos recuerdos bloqueados interfieren en la forma en la que vivimos nuestro presente, en la forma en la que reaccionamos, y en la que funcionamos.

Hace unos meses, comenté a estudiar “Bilateral Unlock” una terapia creada por Gaby Ruiz que tiene sus bases en las herramientas terapéuticas y va muy de la mano con la terapia EMDR creada por Francine Shapiro. Y es que aprender a autorregularnos cuando nos viene un ataque de pánico o ansiedad, mejorar la calidad de nuestros pensamientos cuando sostenemos ese recuerdo hiriente o se nos activa ese sensor de alerta, que nos mantiene con el cortisol elevado. Según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), el trauma es definido como “cualquier situación en la que una persona se vea expuesta a escenas de muerte real o inminente, lesiones físicas graves o agresión sexual, ya sea en calidad de víctima directa, cercano a la víctima o testigo”. Y aquí se pueden considerar eventos como situaciones de guerra, terremotos o desastres, violaciones, abuso, robos, secuestros, actos terroristas, ver o presenciar un suicidio, violencia vicaria, acoso escolar-laboral o mobbing, ser hijo de un padre o madre adicto. Todo aquel evento que haya sido extremo, duradero o nos sobrepase, aunque no siempre, puede derivarnos trastorno de estrés postraumático.

 

Y ¿cómo se manifiesta el trastorno de estrés postraumático?

Cuando se vuelven a experimentar eventos en el presente de manera de recuerdos, flashbacks o pesadillas, miedo, sensaciones físicas. Cuando se evita pensamientos y recuerdos del evento, actividades o personas, cuando hay percepciones que persisten como una amenaza en la que hay una hipervigilancia.

En consecuencia, cuando tratamos de hablar de nuestros traumas, la amígdala comienza a enviar señales de alerta y nos preavisa –de forma inconsciente- de que existe un peligro, porque estamos viendo, oliendo, imaginando estímulos que nos recuerdan a ese evento traumático y, en consecuencia, se activa el área de Brodmann y nos hace sentir como si estuviéramos viviéndolo de nuevo. De manera paralela, este flashback o recuerdo sensorial, es el área de Broca (la que se encarga del habla) se desactiva y por eso, cuando recordamos nuestros traumas, estos cambios que se producen en el cerebro nos complican mucho la labor de contarlos. Para poder transitar estos síntomas y poder volver a conectar el guion de la narrativa del trauma (hablar de nuestros traumas) y ese recuerdo sensorial (las imágenes, olores y los sonidos), es necesario que vivamos tratamientos empíricamente validados, como el EMDR, la terapia cognitivo-conductual focalizada en el trauma o la terapia narrativa.

Para conocer más a profundidad del tema y encontrar recursos para manejarlo, te recomiendo el libro Supera tu Pasado, de Francine Shapiro, ya que en él podrás comprender las sensaciones, efectos y aprenderás recursos para volver al equilibro. En él nos comparte diversas técnicas como la técnica del lugar seguro, la técnica del cambio en la respiración y la del personaje de dibujos animados entre otras. Lecturas, respiraciones y la terapia acompañada en regularidad por un especialista en EMDR te permitirán atravesar los procesos complejos que se derivan por un evento adverso. Ya que sí es posible vivir en libertad y sentirte a salvo. No estás solo.

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