Los partidos del Pacto por México (PRI, PAN y PRD) despertaron de un letargo de casi tres años para fundirse en una coalición electorera. Bajo la careta de Va por México, pretenden atraer el voto ciudadano, cuya preferencia es por otras siglas, para restarle poder en el Congreso a un Presidente popular y frenar el avance de Morena en los estados. Los partidos fundados por Plutarco Elías Calles, en 1929, y Manuel Gómez Morín, en 1939, hoy son una parodia. Difícilmente la suma de fracasos, escándalos, crisis de liderazgo y miedo a la cuarta transformación arrojará buenos resultados.
Los analistas miran a la alianza con escepticismo; los agentes políticos, con recelo y la ciudadanía, con desdén. En Coahuila, Tamaulipas, Jalisco, Morelos, Querétaro, el PAN irá solo. Ernesto Ruffo, primer gobernador de oposición, protestó: “(En Baja California) para nada queremos ir a apoyar al PRI. Ese PAN que entonces ya parece que se consolida como el PRIAN, el PAN de los acuerdos con el PRI es distinto al que queremos”.
El expresidente Vicente Fox celebró en su cuenta de Twitter: “Bravo bravísimo PAN y Panistas. PAN es el único, verdadero y mejor partido en MX. Ha sabido ser oposición. Ha sabido ser Gobierno y ahora demuestra saber que es lo mejor para MX en este momento negro de nuestra historia. Saber ser humilde, saber ser generoso, eso es el PAN”.
Con igual convicción y generosidad, Fox se decantó en 2012 por Enrique Peña Nieto. En plena campaña dijo que su corazón estaba con Josefina Vázquez Mota y con el PAN, pero que “solo un milagro” evitaría el triunfo del partido tricolor. Es el PRI quien “ni de milagro” volverá a Los Pinos, refutó Ricardo Anaya, entonces candidato a diputado federal. (El Gobierno de López Obrador canceló la pensión vitalicia y la seguridad a los expresidentes. La medida le ahorra al país 40 millones de pesos anuales.)
Anaya era el único candidato capaz de plantarle cara a López Obrador en 2018. Aun sin ganar, pudo haber evitado que el fundador de Morena se hiciera con la presidencia y la mayoría en las cámaras de Diputados y de Senadores con tanta facilidad. Sin embargo, el PAN se dividió y el PRI recurrió a la guerra sucia para acusarlo de lavado de dinero. El favor no salvará a Peña Nieto de la consulta popular del 1 de agosto próximo para enjuiciar a los expresidentes por delitos de corrupción.
Federico Berrueto Pruneda, maestro en Artes de Gobierno por la Universidad de Essex y exdirector de planeación de las campañas de Luis Donaldo Colosio y Ernesto Zedillo, anticipa el fracaso de la coalición opositora. Pues al “hacer de Morena el partido a vencer caen en el terreno de mayor debilidad, esto es, una contienda nacional con referencia a López Obrador”. Morena, el PRI y el PAN “no advierten la magnitud de su descrédito (…). Insisten en un amoral pragmatismo en búsqueda de cargos”. En ese escenario, “lo único seguro será prolongar la crisis y el descontento”, apunta.
Crítico tenaz de AMLO, el juicio de Berrueto sobre el “PRI nacional” es igualmente implacable: “apesta a corrupción. Como en el pasado, recurre al tiempo para desentenderse de sus pecados. Mientras el tricolor no defina postura respecto a Carlos Salinas y Peña Nieto, difícilmente habrá de representar algo digno en la política nacional”.
El PRI, en el momento más crítico, está en las peores manos: las de un líder incompetente, Alejandro Moreno Cárdenas, y una secretaria general ambiciosa, Carolina Viggiano, quien desde ahora pretende imponerse como candidata al Gobierno de Hidalgo bajo la tutela de su esposo Rubén Moreira, con quien compartió el poder en Coahuila.
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