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Prepárate

Por ATL DEL DESIERTO

Hace 3 años

Cuando el gobierno gringo recuperó el poder sobre el mexicano, entró en una dinámica de caudillos, que invariablemente tenían gestores allá en Washington DC, buscando la bendición, para llegar al poder, Carranza, Obregón, Calles, todos pasaron por ese trámite. Como el gobierno gringo financiaba a ambos bandos, era todo, un equivalente a un circo de pulgas.

Durante la Revolución, el Ejército gringo experimentó practicas y equipos, con vista a la Primera Guerra Mundial, entrenaron y equiparon a Álvaro Obregón, en esa época, era normal, y buscado el combate con cargas de caballería, Villa era exitoso en esa técnica, apoyado por una excelente artillería, a Obregón lo enseñaron a prepararse con trincheras, apoyado por artillería, gracias a eso, en varias batallas, pudieron superar al Ejército de dorados de Villa, eso después, se aplicó en la Primera Guerra, por los alemanes, contra el Ejército inglés, que también se apoyaba al principio, en las cargas de caballería.

Terminó la Primera Guerra, pero no el conflicto entre caudillos en México, Estados Unidos necesitaba estar libre de zozobras sobre el actuar de las distintas fuerzas del poder en México, para ello, se establecieron las reglas para formar un partido hegemónico, con mucho poder de la masonería.

Primero: acabar con los caudillos, labor que habían iniciado antes con los asesinatos de Carranza, Zapata y Villa, pero, era importante, quitar poder al Ejército, se puso la regla de que un militar no podía ser candidato a presidente, (la transición entre Manuel Avila Camacho, y su hermano Maximino, que quiso imponerse como candidato, y fue misteriosamente  asesinado) el general Maximino, violaba dos reglas: la de que un consanguíneo no puede ser sucesor de un gobernante, y el ser militar.

Con el tiempo, se fueron estableciendo otras reglas, entre otras, evitar el presidencialismo, que toda la labor, sea relacionada al partido, no “al señor presidente”. Con esto, dejaban la esperanza de cualquier integrante del partido, de  llegar a la máxima magistratura.

Una máxima sembrada en esa época , que me ha parecido siempre valiosa:

“Prepárate para ser, prepárate para no ser , y prepárate para dejar de ser”

Con eso se promueve el compromiso de cada integrante, a trabajar y que si por suerte, le toca ser el gobernante, tener la capacidad de dar resultados, que si no son los elegidos, no es correcto, ni maduro, hacer berrinche, y declararse en contra y hasta pasar a ser antagonista, (como Camacho Solís), y la tercera, es la mas valiosa: estar consciente de que un puesto no es para toda la vida, y que humildemente, deben saber empacar , esperar el juicio de la historia, y ayudar al sucesor, en todo lo posible.

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