En el mundo ya somos 8 mil millones de habitantes. Más de la mitad se concentran en Asia y mil millones en nuestro continente. Esto ocurre “en medio de una escalada belicista, en la cual la invasión de Rusia a Ucrania se sumó a las guerras que ya tenían lugar en Siria, Afganistán, Yemen, Etiopía, Myanmar, Israel y Palestina”, escribe Édgar London en el bisemanario Espacio 4 (7076).
“Asimismo -dice el periodista-, se profundiza la brecha entre los países desarrollados y los más pobres que no logran alcanzar los recursos necesarios para su subsistencia -evidenciado con creces durante la pandemia por Covid-19-. La discriminación por cuestiones de raza, género, religión o país de origen sigue igual que un siglo atrás. La violencia, de la mano con las crisis alimentarias que sufren los países tercermundistas, provocaron que en mayo de este año se rebasaran los 100 millones de desplazamientos forzados, cifra nunca antes alcanzada.
“Inmerso en este catastrófico entorno el 15 de noviembre, en República Dominicana, nació Damián, el habitante número 8 mil millones del planeta y cuya llegada ya se había adelantado en el informe Perspectivas de la Población Mundial 2022, publicado por Naciones Unidas (NU) el 11 de julio. En esa fecha, el secretario general de NU, Antonio Guterres, destacó la importancia del suceso con palabras que acentuaban los avances logrados por la humanidad -y que permitieron alcanzar esta cifra-, a la par que los desafíos que implicaba. (…)
“El informe indica que ‘la fecundidad ha disminuido notablemente en las últimas décadas en muchos países. En la actualidad, dos tercios de la población mundial viven en un país o área donde la fecundidad a lo largo de la vida es inferior a 2.1 nacimientos por mujer, nivel aproximado para llegar a un crecimiento nulo a largo plazo en poblaciones con mortalidad baja. Se proyecta que la población de 61 países o áreas disminuirá 1% o más entre 2022 y 2050, debido a sus niveles persistentemente bajos de fecundidad y, en algunos casos, a sus altas tasas de emigración. Más de la mitad del aumento de la población mundial previsto hasta 2050 se concentrará en ocho países: Egipto, Etiopía, India, Filipinas, Nigeria, Pakistán, República Democrática del Congo y República Unida de Tanzania. Se espera que los países del África subsahariana contribuirán con más de la mitad del crecimiento de la población mundial previsto hasta 2050’.
“A pesar del notable auge poblacional, este crecimiento avanza a su ritmo anual más lento desde 1950, por debajo de 1% en 2020. En algunos países, las olas sucesivas de la pandemia podrían haber producido reducciones a corto plazo en el número de embarazos y nacimientos. Recuperar los niveles de reproducción previos a la epidemia por Covid-19 puede tardar más de lo esperado, especialmente en países desarrollados. (…)
“Otro de los desafíos importantes es regular el impacto que la creciente población mundial tendrá en el medio ambiente del planeta. A más habitantes, más uso de recursos naturales, más emisiones contaminantes y más residuos.
“‘Para tener un mundo en el que los 8 mil millones de personas puedan prosperar, necesitamos desvincular rápidamente la actividad económica de la actual dependencia excesiva de la energía de combustibles fósiles, y una mayor eficiencia en el uso de los recursos naturales’, explicó Maria-Francesca Spatolisano, subsecretaria general del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de UN”.
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