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Publicado el lunes, 3 de julio del 2023 a las 10:46
Ciudad de México.- Después de siete años de iniciadas las gestiones desde la sociedad civil, Huapalcalco, en Hidalgo, fue declarado Zona de Monumentos Arqueológicos.
El decreto presidencial del pasado 5 junio establece un área de protección de 20 hectáreas en el sitio, ubicado en el Municipio de Tulancingo, y deja fuera otras 20 hectáreas urbanizadas.
Toda declaratoria debe ser firmada por el Presidente de la República e ir acompañada de un mapa de la poligonal y un plan de manejo.
La asociación civil Niebla y Tiempo aprueba la reducción de la poligonal pero deplora la exclusión de un área donde se ubica un montículo de 10 a 12 metros de altura conocido como la Pirámide de las Vacas, llamado así por los animales que ahí subían a pastar, y que correspondería a un monumento aun sin explorar.
“Qué bueno que redujeron la poligonal, porque no era viable (declarar una zona urbanizada) con 200 familias viviendo ahí. Esa poligonal de 20 hectáreas sacó del problema a esas familias.
“Pero el INAH dejó fuera un espacio muy importante que le llamamos Pirámide de las Vacas, y no entendemos por qué si a todas luces hay un monumento arqueológico enorme ahí”, plantea en entrevista Alejandro Aldana, director administrativo de la asociación civil Niebla y Tiempo.
Dentro de la poligonal se consideran cinco hectáreas propiedad de un particular opuesto a la declaratoria por la vía legal.
Niebla y Tiempo, grupo ciudadano promotor de la declaratoria pero borrado del decreto, aduce que el trazo se hizo desde el escritorio, sin tomar en cuenta a los vecinos.
“No entendemos cuál fue el criterio del INAH”, critica el activista.
“La arqueóloga que hizo el trazo jamás se entrevistó con nadie de Huapalcalco. Ahí está el reclamo de la falta de participación ciudadana hacia el INAH”, añade Aldana.
Argumento rechazado por el INAH a través de su Coordinadora Nacional de Antropología, Paloma Bonfil.
“(El monumento) está protegido porque cualquier monumento arqueológico está protegido por la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, así que en ese sentido todos los sitios arqueológicos ya tienen un grado importante de protección por el simple hecho de ser sitios prehispánicos, de ser monumentos arqueológicos”, señala la antropóloga.
En el decreto se hace referencia a que Huapalcalco, que en náhuatl significa “Lugar de la Casa de Madera”, tuvo una ocupación continua desde el periodo Tulancingo (14000 a 7000 a. C.), el cual destaca por “la presencia de asentamientos prehistóricos precerámicos en sus cuevas, hasta el Postclásico Tardío Fase Azteca III y IV (1350 a 1520 d.C.), del que data el montículo denominado Iglesia Vieja”.
En su centro ceremonial se reportaron pirámides y, a lo largo de los cantiles de los cerros La Mesa y el Huiztli, varias cuevas con pinturas rupestres.
Sobre la reducción de la poligonal, la funcionaria expone que el INAH considera los monumentos que forman el núcleo de un asentamiento.
“Eso es lo que nos importa y no solamente la existencia de monumentos, sino que también consideramos aquellas áreas en donde nosotros vamos a encontrar, desde el punto de vista de la investigación, los datos más relevantes también para el entender el pasado prehispánico (del sitio). Es decir, todos los procesos sociales de esos grupos que lo habitaron en un pasado remoto. Entonces eso es lo que nos lleva a fijar una poligonal evidentemente”, explica Bonfil.
Pero también, aclara la antropóloga, también son considerados otros factores, como la existencia de asentamientos irregulares.
“Hacemos arqueología pero, también tenemos que estar en concordancia con las comunidades”, recalca la Coordinadora Nacional de Antropología.
El INAH descarta la compra de terrenos a raíz del decreto.
“(Esto) no necesariamente implica la compra de predios porque de cualquier manera, exista o no exista una declaratoria, cualquier sitio ya está protegido mediante la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas por el simple hecho de ser un monumento arqueológico”, insiste.
“Así que no, no tenemos nosotros por el momento considerado la compra de terrenos”.
La regulación en cuanto al uso del suelo de la zona será tarea de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano.
Y, de momento, según Bonfil, el INAH tampoco contempla un presupuesto para la zona arqueológica.
Una vez publicado el decreto en el Diario Oficial de la Federación y al correr el plazo de 60 días para alistar el plan de manejo, Niebla y Tiempo demanda el derecho a participar como sociedad civil organizada para que Huapalcalco no corra con la misma suerte de otras zonas que se han quedado “abstraídas” de las comunidades.
“Quienes mejor conocemos las necesidades, los retos y las expectativas que existen, somos la gente que vivimos aquí, que somos sociedad civil organizada y que detonamos todo esto (de la declaratoria), y que tenemos una amplia red de aliados y de gente interesada en Huapalcalco”, defiende Aldana.
El hecho de que Huapalcalco haya logrado la “anhelada protección” es motivo de celebración para Niebla y Tiempo, y de gratitud para quienes se sumaron a la causa.
“Es la primera vez que la gente (la sociedad civil) pide al INAH el estatus de Zona de Monumentos Arqueológicos para un lugar, que se organiza para defender y proteger su patrimonio”, celebra Aldana.
Pero deplora que no haya una sola mención de la sociedad civil en el decreto de la declaratoria.
“Es injusto y surrealista, a pesar de que (el nombramiento de) Huapalcalco sucedió gracias a la gente de Tulancingo y Niebla y Tiempo. Se los exigimos, (pero) a pesar, o quizá sea por eso, el INAH, la Secretaría de Cultura (SC) y la Presidencia de la República omitieron a la sociedad civil”, critica el ciudadano.
Niebla y Tiempo quiso hacer valer la modificación al Artículo 5 de la Ley Federal Sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, que permite que las declaratorias puedan ser hechas a petición de parte. Es decir, que cualquier persona u organización pueda solicitarlo.
La organización, como asociación civil, soportó el desgaste de una lucha de siete años, de propiciar las reuniones con el INAH y con los tres niveles de Gobierno, y al ver que no caminaba el trámite presentó su queja ante los Órganos Internos de Control tanto del Instituto como de la SC, e incluso acudieron a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.
A través del despacho Artículo 27, la asociación civil consiguió el amparo que conminó al INAH a “dejar de hacerse rosca” con sus obligaciones, reitera el representante de la asociación civil.
“El decreto publicado es un ejemplo de que podemos, de manera pacífica, ordenada y legal, transformar desde el colectivo la realidad”, recalca Aldana.
Inconforme con la “invisibilización”, a pesar de que todavía en 2019 hubo mesas de trabajo para concluir el expediente técnico con el INAH y los gobiernos Estatal y Municipal, Niebla y Tiempo anuncia por voz de su presidenta, Montserrat Barragán, que no cejará en sus esfuerzos porque se reconozca la participación ciudadana.
Exploran alternativas legales, incluso acudir a instancias internacionales al considerar que se trata de una flagrante violación a sus derechos al negárseles el ejercicio de participación.
“Ya sentamos un precedente y se nos está negando la posibilidad de compartirlo y hacerlo una práctica en nuestro País”, puntualiza Aldana.
Pero la Coordinadora Nacional de Antropología apunta que muchas asociaciones civiles son reconocidas y coadyuvan con el INAH.
“El esfuerzo de ellos (Niebla y Tiempo) es muy valioso también, pero no son la única asociación civil que tenemos nosotros reconocida en el Instituto; más bien no es la única ni la primera. Esta figura de las asociaciones civiles existe ya desde hace varias décadas”, enfatiza la funcionaria.
Aunque el reclamo de la organización hidalguense es que no se reconociera que la declaratoria fue “a petición de parte” y, con ello, sentar un precedente.
“Nuevamente, yo insistiría (en que) el Instituto se dedica a la protección de los monumentos arqueológicos, indistintamente de que los ciudadanos estén interesados en conocer los procedimientos de protección o no, es decir, por mandato de ley.
“Nosotros tenemos esa obligación y esa tarea desde que se promulgó la ley en el 72. Entonces nosotros lo que estamos haciendo es cumplir con esas tareas que tenemos encomendadas y como, le insisto, creo que lo importante es que ahí está ya la declaratoria publicada y sigue adelante”, replica la funcionaria del INAH.
Pero el logro deja un sabor agridulce a los integrantes de Niebla y Tiempo.
“Estamos molestos con lo que no se hizo, (pero) contentos con lo que se ha logrado”, resume Barragán.
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