Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
España acelera identificación de víctimas tras choque de trenes que dejó 69 muertos Vuelca tráiler en la Monterrey-Saltillo y afecta movilidad entre capitales París aplica toque de queda nocturno este fin de semana por Halloween y protestas Despega con Chuchuy / 30 de octubre de 2026 Celebra La Nena Delgado entre amigos y recuerdos; apaga 85 velas

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

¡Qué tiempos aquellos!

Por Cholyn Garza

Hace 4 años

El tiempo, transcurre con mayor rapidez de la que uno desearía.  Y en esos momentos de cierta nostalgia vuelven a la memoria escenas maravillosas que un día disfrutamos. 

Cómo no recordar pasajes de nuestra propia historia, de nuestra niñez cuando se podía salir a jugar en plena calle, con amiguitos y vecinos. Dependiendo de la edad eran los juguetes.  Carritos, bicis, triciclos, patinetas, en fin, juegos infantiles que se disfrutaron siempre con la vigilancia de alguna mamá. 

Series de televisión como Lassie, Rintintin, dos perros que muchos de nosotros amamos, cuyas aventuras siempre con un final feliz no nos perdíamos. La lealtad de los nobles animales hacia sus dueños, siempre la manifestaron.

Otras series, donde se destilaba adrenalina fueron las del Llanero Solitario, Roy Rogers y otras más, donde siempre ganaban los buenos; justicieros que defendían a los ciudadanos que vivían aterrados por la presencia nada grata de un grupo de “malosos”.

En la serie, no se hacían componendas para beneficiar a ladronzuelos o asesinos porque las autoridades y sus aliados estaban conscientes de que, al aplicar la ley se mantenía la tranquilidad en el pueblo y respondían a su compromiso con los habitantes del lugar.

Esa paz que se respiraba correspondía al interés de las autoridades por brindar tranquilidad a los pobladores y no permitir la entrada de extraños que sólo pretendían causar daños y molestias.

¡Claro! Me podrán decir, que eso corresponde a una de tantas historias de las series de vaqueros de una época lejana.  Y es cierto; sin embargo, el tiempo transcurre, las épocas cambian, la ficción será ficción, pero llevan mucho de realismo y se ubican en cualquier época.

Continuemos. No se puede dejar en el olvido aquel fabuloso programa de televisión con Enrique Alonso “Cachirulo” y su Teatro Fantástico, en el que se narraba y representaba un cuento con actores en escena.  Al iniciar el programa, salía un trenecito y se escuchaba una alegre canción que, si mi memoria no me traiciona, decía así: Éste es el trenecito del chocolate exprés, alegre y muy bonito y que rápido es.  Al terminar la melodía de introducción, seguía la trama tan esperada cada semana por los niños de entonces.  

Por cierto, el delicioso sabor de la bebida con ese producto -chocolate y canela- que mi mamá me preparaba, aún lo recuerdo.  

Considero que fue una generación muy bonita, la nuestra, con gratos recuerdos de nuestra niñez.  Recibimos una educación con disciplina, con respeto.

Una época como en todas donde había pobres, ricos, clase media.  Había trabajo por lo que no faltaba un pan en la mesa de los mexicanos.  Se podía transitar por el país sin el temor que ahora existe.  Esto se debió a que teníamos paz social y esto es muy importante.

La generación de nuestros padres, que se esforzó para darles una buena educación a sus hijos, salió adelante con su trabajo honrado.  Ese fue su legado a su familia, sus principios.  El amor al trabajo, a su país; a la familia.  El valor de la amistad, de la solidaridad, de compartir con otros menos favorecidos.  El respeto a las personas mayores, a las cosas que no nos pertenecen.

Una enseñanza que no se olvida. El mejor legado para sus hijos.  

¡Qué tiempos aquellos! Donde se valoraban los detalles, las cosas pequeñas pero que se convertían en grandes porque se daban con el corazón no por compromiso.  

Problemas siempre los ha habido, pero pueden tener solución cuando existe la voluntad para acabar con ellos.  

En las familias, por ejemplo, había disciplina y si el niño se portaba mal sabía que un castigo lo esperaba.  De la misma manera quien gobierna, debe estar consciente de que, si no actúa correctamente en favor de su pueblo, se le aplicará la ley.

La corrupción ha hecho mucho daño al país y a todos los mexicanos.  Nadie lo discute.  En mi opinión, igual o más daño causa la impunidad, el no castigar a quienes cometen delitos contra las instituciones; delitos que afectan de manera directa a los ciudadanos.

Se habla de honestidad, se pregona en cada discurso oficial.  No obstante, la corrupción continúa.  La violencia no cesa y seguimos en medio de una pandemia que no nos ha abandonado.

Es bonito recordar todo lo bueno que un día tuvimos y que quizás no supimos cuidar ni apreciar: Tranquilidad en las calles, en las ciudades, en las familias. ¡Qué tiempos aquellos! cuando podíamos salir sin temor alguno.

Notas Relacionadas

Dejan al IEC acéfalo por un año más; vetan propuesta

Hace 3 horas

Propone Gabriel Elizondo dar certeza jurídica al traslado de combustible para maquinaria

Hace 3 horas

Minino sin uñas

Hace 3 horas

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 3 horas

Minino sin uñas

Hace 3 horas

El martes que medirá el poder de Trump

Hace 3 horas

El legado de Cárdenas frente al poder sin ideas