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Coahuila

¿Qué tipo de padre eres y cómo te consideras con las conductas que protagonizas en los campos deportivos?

Por Ramón Rocamontes

Hace 5 años

Continuando con la serie de intervenciones con padres de familia, dentro de la psicología de la actividad física y deporte. Hoy te dejo importantes reflexiones, del tema de los comportamientos que demuestran los progenitores, en los diferentes campos de entrenamiento y competencia infantil y juvenil.

Amigo lector, desde el punto de la psicología del deporte. Te dejo con mucha humildad y respeto para los padres, dichas aportaciones aprendidas, en mi experiencia de casi 30 años, como entrenador de football, en diversos niveles, pero principalmente con mis maestros y compañeros, que siempre son recordados en las intervenciones que colaboro. A mi entrañable Dr. Chema Buceta, al igual que Saúl Salvador Ramírez (+), junto con Arturo Alba y Celestino Tobías, que me dejaron muchas enseñanzas en este tema, donde no dejamos de crecer todos los días.

Entrando al tema, lamentablemente, se dan y se seguirán dando conductas que se observan en los diversos campos y estadios, donde vemos actitudes de los papás, que emergen por la motivación de ganar a como dé lugar, incluso por las formas, que se da, para que sus hijos, pudieran llegar a convertirse en profesionales.

Me atrevo a decirte, estimado amigo, incluso que algunos padres, por fanatismo, “bautizan”, a algunos de sus hijos, con nombres de futbolistas que han trascendido en los primeros planos a nivel internacional.

Por un lado, los entrenadores, se desviven, exigiendo a sus deportistas, que logren lo que les piden, además de criticar al árbitro o reclamándole a diestra y siniestra. Por otro lado, las directivas presumiendo trofeos logrados y sus estudiantes que son becados, cuando muchos, no cumplen con un precepto de formación en la vida de los pequeños gladiadores de cualquier deporte.

Hace tiempo, se sacó un estudio, donde se destacan las causas de abandono de los deportistas (Orlick 1974). Y aunque ya existen otras investigaciones. Ésta se sigue usando como base de muchas.

En la misma, destaca, que el 67 % de los casos de niños que desertan de la práctica deportiva; lo hacen por la presión, del resultado que se ejerce en el ámbito deportivo, es decir, la presión por ganar.

El 21% abandona el deporte, por intereses con otras actividades o participación en otros deportes, y el 2% abandona por lesión.

De ese 67% inicial que abandona, lo hace por el énfasis en el aspecto competitivo y en el enfoque deportivo, y tomando a ese 67, ahora como el 100%, tenemos que el 45% se le agrega a la presión de parte de los adultos y/o los padres, el 35% es por la presión que ejercen los entrenadores, en busca obtener buenos resultados, y el resto por la insistencia del programa, la escuela o la institución en el enfoque competitivo, y la falta de diversión.

En este sentido, (Buceta 2004, Gimeno 2003) dicen que el niño no debe de ser tratado como atleta, y que la psicología deportiva, debe orientar su quehacer a que la práctica en las etapas infantiles tenga ingredientes tales como la motivación centrada en la tarea, es decir en el proceso del trabajo, lo que genera actitudes que favorezcan el auto-reto, trabajo en equipo y sobre todo la socialización y la diversión, éstos deberían ser los objetivos del deporte infantil, más allá de buscar el resultado, enfocarse en el proceso.

En México ya hay, aunque es poca la investigación sobre el tema, donde algunos clubes de futbol soccer profesional, implementaron hace varios años, escuelas para padres de familia, (Claudia Rivas 2003, Ramírez 2005 y 2008). Y ahora en la actualidad, en otros deportes, existen trabajos, que son poco difundidos, pero ya se trabaja más.

A continuación te dejo algunos de los diferentes tipos de comportamiento, de padres que propician conductas inadecuadas, que incrementan el estrés del deportista y los llevan al abandono, de acuerdo con lo propuesto por Smoll y Smith hace ya muchos años, y que sigue vigente en todo el entorno deportivo.

Primero, los padres de familia, HIPERCRITICOS, que nunca están satisfechos, ni con la actuación de sus hijos, entrenadores y demuestran el protagonismo, donde hacen la competencia de sus hijos, como la suya.

Los VOCIFERANTES, son los que se encuentran gritando, detrás de la banca de sus hijos y se molestan en cada competencia o entrenamiento y siempre comparan lo que hacen sus hijos, con otros.

No podían faltar, los ENTRENADORES “EN LA BANCA”, quienes asumen el papel del entrenador, y hacen sugerencias técnicas, en todo momento, a los deportistas, incluso contradicen instrucciones y propician el desorden en el equipo.

También existen los SOBREPROTECTORES, quienes no quieren, que les dé el aire a sus hijos, y asumen el papel de madre-padre, cuidador, y en todo momento, ven riesgos en el deporte y exagera las situaciones de crisis en las competencias, además amenaza con sacar a su hijo del equipo, le pregunta continuamente si todo está bien.

Estos padres, DESINTERESADOS, no podían faltar, ya que su ausencia en las actividades relacionadas con el equipo, es lo que prevalece. Va y deja a su hijo l campo y no se da cuenta de lo que acontece, porque hay cosas más importantes para ellos que la competencia de sus hijos. El espacio y tiempo de entrenamiento lo toman como una guardería donde le cuidarán a su hijo o bien se deslindan de la responsabilidad.

Sin duda alguna, estas propuestas o recomendaciones, se han implementado en diversos espacios, con la idea de trabajar en las intervenciones, involucrando tanto a los entrenadores, instituciones deportivas, así como a los mismos padres.

En la intervención para los padres hipercríticos; se les debe informar, que una crítica excesiva, puede ser motivo de estrés y de confusión emocional, para el niño.

Con los padres vociferantes hay que reflexionar que adoptar conductas de ese tipo, es un ejemplo inadecuado.

A los entrenadores en la banca se les debe recordar que sólo hay un entrenador, y respetar el papel del mismo, incluso involucrarlo como coordinador o que apoye en actividades el día del partido, ya que la labor de ser padre, consiste en apoyar en todo momento, el esfuerzo de su hijo, más que criticar lo que hace su hijo.

Es importante con los padres desinteresados y sobreprotectores, investigar porque el desinterés y manifestarles, que el involucrarse en las actividades de sus hijos, a través del apoyo, incrementará el sentido de pertenencia, pero sobre todo que siempre deben apoyar a sus hijos, ganen o pierdan, incluso que no dejarán de ser sus hijos, suceda lo que suceda.

Mención aparte, es que los niños emulan el comportamiento de sus hijos, cuando presencian un partido o lo están viendo el televisor.

Desde la perspectiva de la psicología del deporte, y teniendo una visión más global, es importante tomar en cuenta que hacer énfasis en la parte competitiva, incrementa el estrés y abandono de la práctica por parte de los niños deportistas; pero es importante crear una cultura a los entrenadores, padres de familia, instituciones deportivas y deportistas, además de buscar la ejecución en proceso, no el resultado, ya que al hacer énfasis en la competencia, puede propiciar el abandono de la práctica deportiva.

A partir de aquí, los papás deben pensar, si la manera en que apoyan a su hijo, es la correcta y contestar interesantes preguntas: ¿Cómo puedo apoyar a mi hijo?, ¿Lo quiero aunque pierda?, que necesita de mí para que sienta apoyado en el entrenamiento y competencia?.

Finalmente, es importante, para poder generar un cambio positivo, y para aminorar la deserción del deporte infantil y juvenil; trabajar con los entrenadores, padres de familia y la institución o agrupación.

Con los entrenadores se deben difundir las ideas que aporta la filosofía del deporte infantil, y clarificar los objetivos físicos y sociales de éste.

Con los padres de familia, el trabajo específico de la psicología del deporte se centra en la orientación, para que el padre se convierta en el eje de apoyo psicológico principal de su hijo, y en la concientización de que el papá o mamá debe solamente jugar ese rol de padre, y no el de entrenador.

En las instituciones deportivas la labor debería estar orientada en desarrollar una filosofía propia de lo que es el deporte infantil para esa institución, incluyendo la visión, misión y objetivos. Por otro lado, la implementación de programas específicos para los padres de familia, donde se difundan esos objetivos y esa filosofía, proporcionando a la vez directrices y sugerencias para el trato y la convivencia con los niños deportistas.

Desde hace muchos años, existen ya programas y actividades específicas aplicadas con éxito en algunos lugares, por ejemplo: el programa llamado “Los padres también juegan” diseñado por el Dr. José María Buceta, en el Club Real Madrid de España, o el programa para padres elaborado por el Dr. Fernando Gimeno (2000), para el gobierno de la Provincia de Aragón, en España.

Ojo con este punto, si el niño o joven, no llega a participar en la alta competencia y resulta ser de los que tiene que abandonar el deporte, entonces el apoyo y enseñanzas deportivas que recibió le servirán para ser un buen ciudadano y de alto valor. Un ciudadano que juegue limpio, que siga las reglas y sepa tratar con respeto a rivales y compañeros, un ciudadano que reconozca y respete las autoridades, que sepa trabajar en equipo o que busque consejo cuando lo necesite y que enseñe a sus hijos a divertirse.

Hasta la próxima!

Como puedo ayudar a mis hijos a disfrutar el deporte

Apoya a tu hijo a disfrutar sus entrenamientos y juegos
Demuestra interés y amor por sus actividades independientemente del resultado
No le cargues tu nerviosismo
No le des recomendaciones técnicas. Eso es responsabilidad del entrenador.
Dale un espacio de tiempo, para ver qué necesita tu hijo.
Si desea comentar libremente algo del partido jugado o entrenamiento, escúchalo.
Sé su papá o mamá, no más, pero no menos tampoco.
Pregúntale como quiere que se le quiera a tu hijo.
Ponte la cachucha de papá, no de entrenador
Es importante para tu hijo, que conozcas sus metas y objetivos
También importa que no se hable mucho de resultados, sino del proceso
Felicita a tu hijo sin criticarle, pero pídele que te evalúe como padre

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