El Premio Nobel de Literatura 1998, el portugués José Saramago, sentenció, y cito: “si tú estás disfrutando con el dolor, disfrutando con la tortura; te gusta ver cómo está sufriendo ese animal, entonces no eres un ser humano, eres un monstruo”.
Esto, a propósito de una de esas historias de violencia absurda que salpican nuestra cotidianidad. Es la historia de dos seres: de un joven, Kevin, y de Meri, una perrita criolla, pequeña, lactando, ya que hace semanas dio a luz una camada de 5 cachorritos, que por azares de la vida coinciden en la colonia González Norte, en esta ciudad capital.
El tal Kevin, del que los vecinos refieren es una verdadera lacra que vende sustancias ilícitas y además trae cuentas pendientes por algunos daños a viviendas, se topa la tarde del domingo pasado con la perrita en la privada Luis Donaldo Colosio y simplemente, porque le dio la gana, la apuñaló en al menos cinco ocasiones.
Quién sabe si mientras la apuñalaba, Kevin sintió algún placer, si disfrutó la agresión, lo que según Saramago lo convertiría en un monstruo, pero lo que sí podemos caracterizar es un acto violento, absurdo, francamente irracional.
La perrita sobrevivió al ataque y el joven sigue arrastrando su miserable existencia por la colonia. Ante esto, quedaría preguntar, en esta historia de Kevin y de Meri, ¿quién es el animal?
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