Coahuila
Por Ramón Rocamontes
Hace 2 meses
Vivimos en una época donde nunca había sido tan fácil acceder a la información, pero tampoco había sido tan difícil mantener la atención. Los teléfonos inteligentes, las redes sociales, los videojuegos, las plataformas de Streaming y las constantes notificaciones compiten cada segundo por captar nuestro interés. En este contexto surge una pregunta fundamental para deportistas, entrenadores, padres de familia y clubes o agrupaciones deportivas: ¿quién está entrenando la mente de nuestros atletas?
En la entrega anterior, te hablé sobre las habilidades psicológicas que debe poseer un buen entrenador, a final de cuentas estas charlas te pueden aportar y es que el entrenamiento en la actualidad va más allá de la preparación física, técnica y táctica.
Los roles de los entrenamientos desde hace mucho se ha modernizado y el verdadero entrenador que conoce, se han transformado, y además de la repetición de ejercicios y hacer una corrección adecuada, también conoce, que cada individuo aprende de manera diferente y reacciona de manera particular ante determinados estímulos, donde se involucran diversas variables que intervienen, como la motivación, la atención y concentración, el nivel de activación, así como la cohesión de equipo cuando se trata de equipos de conjunto.
Sobre todo ahora que se han visualizado más en la sociedad, la psicología del deporte, las neurociencias y en la educación también han tenido una gran relevancia en los roles del entrenador, de los deportistas o atletas, incluso en el entorno.
La preparación, incluso las competencias, enfrentan un desafío adicional, ya que el trabajar con niños y jóvenes que crecen rodeados de teléfonos inteligentes, redes sociales, y grandes cantidades de estímulos que compiten permanentemente por su atención, una variable fundamental para el logro de metas y objetivos, que bien entrenada ha tenido la hazaña de mantenerlos enfocados, y es que apenas finaliza o previo a una competencia, existen distractores que les quitan al protagonista el foco de la atención; la principal o una de las principales variables que se debe tener siempre presente.
Durante muchos años se pensó que el éxito deportivo dependía principalmente de las capacidades físicas, técnicas y tácticas. Sin embargo, la evidencia y la experiencia nos muestran que, en muchas ocasiones, la diferencia entre ganar y perder se encuentra en aspectos psicológicos como la concentración, el control emocional, la confianza y la disciplina.
Las distracciones digitales representan uno de los mayores retos para el desarrollo de estas habilidades. Un deportista puede dedicar horas al entrenamiento físico, pero si no logra sostener la atención durante una competencia, controlar la ansiedad o mantener el enfoque en los momentos decisivos, su rendimiento se verá afectado. La atención es quizás una de las capacidades más impactadas. Las nuevas generaciones están acostumbradas a consumir información en fragmentos cada vez más cortos. Videos de pocos segundos, cambios constantes de contenido y múltiples estímulos simultáneos dificultan la capacidad de concentrarse durante períodos prolongados.
Esto se refleja en entrenamientos donde algunos atletas tienen dificultades para escuchar instrucciones completas, mantener la concentración en ejercicios específicos o permanecer atentos durante una competencia.
Otra habilidad psicológica fundamental es el autocontrol. Las redes sociales ofrecen gratificaciones inmediatas: un “me gusta”, un comentario o una notificación generan pequeñas dosis de satisfacción instantánea que es la dopamina barata. El deporte, por el contrario, enseña que los resultados importantes requieren paciencia, constancia y esfuerzo sostenido.
Cuando los jóvenes se acostumbran únicamente a recompensas rápidas, pueden experimentar frustración al enfrentar procesos deportivos que demandan meses o incluso años de trabajo.
Un ejemplo palpable en la Alta competencia, en un ciclo olímpico se llevan cuatro años de trabajo para llegar a competir entre los mejores 10 mil atletas de entre 8 mil 500 millones de habitantes, casi nada.
¿Qué crees que sucede con las y los atletas que finalizan su participación en esta máxima justa del planeta como son los Juegos Olímpicos?. No se van a descansar…siguen trabajando y eso no los hace perdedores, al contrario, ¡los hace ganadores! Y esa es parte de la disciplina y el trabajo constante.
El trabajo establecido y con estructura te lleva a eso y con eso tomas autoconfianza para buscar otros retos, y eso desde luego lleva tiempo, no es de la noche a la mañana.
En este tema, la confianza también enfrenta nuevos desafíos. Muchos deportistas comparan constantemente su desempeño con las imágenes de éxito que observan en redes sociales.
Ven únicamente los triunfos de otros atletas, pero no los aprendizajes, errores y derrotas que forman parte de cualquier proceso de crecimiento. Esta comparación permanente puede generar inseguridad, ansiedad y una percepción poco realista de lo que significa alcanzar el alto rendimiento.
Ante esta realidad, las habilidades o variables psicológicas cobran una relevancia aún mayor. La concentración, la regulación emocional, la resiliencia, la disciplina, la motivación y la gestión del tiempo se convierten en herramientas indispensables para navegar en un entorno lleno de distracciones.
Por ello, es importante que entrenadores, docentes y padres de familia fomenten espacios donde los jóvenes aprendan a gestionar el uso de la tecnología de manera saludable. No se trata de demonizar los dispositivos digitales, sino de enseñar a utilizarlos como herramientas y no permitir que se conviertan en obstáculos para el desarrollo personal y deportivo.
El deporte sigue siendo una de las mejores escuelas para la vida. En una cancha, una pista o un campo de juego se aprenden lecciones que difícilmente se adquieren frente a una pantalla: tolerancia a la frustración, trabajo en equipo, compromiso, perseverancia y capacidad para superar la adversidad.
Hoy más que nunca necesitamos formar deportistas y cuando se conviertan en atletas estén físicamente preparados, técnicamente capacitados y mentalmente fuertes. Porque en un mundo lleno de distracciones, la verdadera ventaja competitiva no siempre estará en las piernas o en los brazos, sino en la capacidad de dirigir la atención hacia lo verdaderamente importante.
Y cuando la motivación desaparezca, permanezca la disciplina que es la que nos llevará a lograr metas y objetivos retadores, pero alcanzables.
La pregunta entonces no es cuánto tiempo pasan nuestros jóvenes conectados a una pantalla, sino cuánto tiempo estamos dedicando a entrenar las habilidades psicológicas que les permitirán alcanzar su mejor versión dentro y fuera del deporte y también en la escuela.
Hoy la competencia ya no es solamente contra el rival; también es contra las distracciones y en estos tiempos digitales, en pleno Siglo XXI, es sin duda el entrenamiento más importante de todos requerimos.
En un mundo donde todos compiten por captar la atención, el verdadero campeón será quien aprenda a dirigirla.
No es sencillo, pero con trabajo y repetición se puede lograr; en la Alta competencia los entrenamientos físicos y técnicos son símiles, pero el trabajo psicológico es el más importante de todos y en muchos casos al que menos le ponemos atención.
Quizá el mayor rival del deporte moderno ya no sea el adversario que está enfrente, sino las distracciones que llevamos en el bolsillo. Entrenar la mente ya no es una ventaja; es una necesidad.
¡Nos vemos en la próxima
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