Nacional
Hace 4 semanas
Aún no llega a la Cámara de Diputados y la propuesta de Reforma Electoral de la presidenta Sheinbaum, redactada por la comisión de morenistas que designó la Mandataria, ya genera incertidumbre y tensiones en la bancada oficialista.
Y es que aunque los morenistas se dicen listos para impulsar la iniciativa presidencial, su coordinador Ricardo Monreal advierte que la decisión final sobre el contenido de dicha reforma sólo la tomarán los diputados, en los grupos parlamentarios del PVEM y el PT crecen las voces que cuestionan la necesidad y pertinencia de una reforma profunda al sistema electoral en estos momentos, lo que hace dudar de si la propuesta, que recibió el miércoles oficialmente la presidenta Sheinbaum, tendría el consenso de los aliados morenistas y si alcanzarían los votos para las mayorías calificadas que requerirá tanto en San Lázaro como en el Senado.
Porque en las cúpulas del PVEM, concretamente en el círculo cercano de su líder y dirigente nacional, Jorge Emilio González, se afirma que el “niño verde” no está convencido de que se necesite en estos momentos una reforma política y, a partir de que a los verdes ni los consultaron ni los tomaron en cuenta en la redacción de las propuestas, no se sienten obligados a votar la iniciativa presidencial con Morena y ya hay legisladores de ese partido que afirman que “Jorge Emilio ya decidió que no vamos con la reforma electoral”.
Sin los 62 votos que representa la bancada verde en San Lázaro o sin los 18 senadores de ese partido, a Morena se le complicaría alcanzar la mayoría calificada en ambas cámaras, sin la cual no podrían aprobarse los cambios constitucionales que contiene la reforma política de Sheinbaum.
Y si ya la reticencia de los verdes pone en riesgo la reforma de Sheinbaum, la semana pasada también desde el Partido del Trabajo surgieron voces de legisladores federales que cuestionaron la viabilidad de un cambio de modelo electoral en estos momentos.
El coordinador de la bancada petista, Reginaldo Sandoval, declaró el miércoles, en conferencia de prensa, que en materia de reformas constitucionales “la 4T depende de lo que decidan el PT y el Verde; eso hay que decirlo con toda claridad, eso todo el mundo lo sabe. El que quiera engañarse, que se engañe”.
“Somos 500 diputados y para hacer una reforma constitucional se requieren 335 legisladores. ¿Y cuántos tiene Morena? 253. Faltan muchos. Sin el PT no da, sin el Verde no da. Necesitamos sumarnos todos para que dé 335, esa es la aritmética”.
Cuestionó si hay necesidad de hacer una reforma electoral en estos momentos, cuando la 4T ya tiene el control de los tres poderes en la República. “¿Habrá necesidad de una reforma? ¿No es mejor estar en la discusión del fenómeno que está planteando Estados Unidos? ¿No vimos lo que pasó ya en Venezuela? Ahí van por el petróleo. ¿Se necesita la reforma? Pues si ya tenemos los tres poderes”, insistió el diputado Reginaldo.
Y para que no quedaran dudas, el líder del PT en San Lázaro aseguró que su partido pertenece a la 4T y siempre buscará mejorar la democracia, pero en su opinión “México lo que requiere ahorita es unidad frente a los movimientos tectónicos y geopolíticos del mundo”, dijo en referencia a las tensiones en la relación con los Estados Unidos, que según él debieran ser la prioridad en estos momentos.
Claramente ni el Verde ni el PT están dispuestos a dejar pasar el desaire y el desprecio que les hizo Morena y la presidenta Sheinbaum al ignorarlos por completo en la integración de la Comisión para la Reforma Electoral, a la que sólo invitaron a morenistas, sin tomar en cuenta a sus aliados y mucho menos a la oposición política del país.
Y conociendo los estilos de ambos aliados del oficialismo, es muy posible que sus mensajes de que no apoyarán ni consideran necesaria la reforma electoral que impulsa la Presidencia, sean para obligar al Gobierno y a los líderes de Morena a negociar con ellos y darles concesiones a cambio de su voto indispensable para alcanzar mayoría calificada en ambas cámaras del Congreso. Seguramente el tema de las candidaturas al 2026, tanto en diputaciones como en gubernaturas, es uno de los temas que petistas y verdes querrán condicionar a cambio de su voto por la reforma política de la doctora, que sin los votos aliados está destinada al fracaso.
Veremos cómo reaccionan la Presidenta y los coordinadores morenistas, Ricardo Monreal y Adán Augusto López, ante el amago y la advertencia del PT y el PVEM, y qué tan caro venderán sus votos los dos partidos y cuánto están dispuestos a ceder y a pagar desde la 4T a sus incómodos, pero indispensables aliados.
Pero lo que es un hecho es que, si en la granja oficialista hay rebelión, ni Sheinbaum con sus prisas por cambiar las reglas políticas y apropiarse de los órganos electorales, ni las partidas millonarias y secretas de Adán Augusto o los oficios políticos de Monreal les van a alcanzar para sacar la muy dudosa y cuestionada reforma comicial.
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