Bastante cierto resulta lo que reza el dicho español, citado por Cervantes en su obra El Quijote, cuando asegura que: “en todas las casas se cuecen habas”; expresión que significa que si pasa algo malo o vemos alguna situación complicada no pensemos que solo sucederá en algún lugar lejano y que jamás lo viviremos de cerca, sino que todos los problemas que veamos en cualquier lugar nos pueden suceder en cualquier momento.
El anterior comentario viene al caso, dado que en últimos días algo que parecía lejano para nuestro estado está sucediendo en la vecina ciudad de Parras de la Fuente, lugar donde el alcalde, Ramiro Pérez Arciniega, decidió destituir de un plumazo a nueve regidores y al síndico de su Ayuntamiento para tomarle protesta a sus suplentes y sesionar con un Cabildo suplente y renovado.
La causa por la cual el Alcalde de Parras decidió echar a sus compañeros fue porque los ediles acumularon por lo menos tres faltas consecutivas a las sesiones de Cabildo –que es su único trabajo–, incumplimientos que consideró suficientes para destituirlos a todos, incluidos a los de su partido, Morena.
Para quien cree que el anterior hecho es una situación inédita en nuestro país, le diré que no. Esta misma situación se vivió en 2010, cuando el Presidente Municipal de Tzintzuntzán, Michoacán, hizo lo mismo con su síndico y regidores de esa localidad. La Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación determinó en aquel tiempo, que su decisión era ilegalidad, ya que el Alcalde de Tzintzuntzán no tenía facultades para destituir a dichos funcionarios, y que con su determinación violentó el derecho a ser votado de aquellos, en su modalidad de ejercer y permanecer en el cargo obtenido.
De igual forma en 2016, el Alcalde del municipio Calera de Víctor Rosales, del estado de Zacatecas, Ivanhoé Escobar Vázquez, destituyó de sus cargos a seis regidores y a la síndico, dado que presuntamente faltaron a tres sesiones de Cabildo de manera consecutiva; así igual sucedió en un municipio de Veracruz, y el último caso en el célebre Macuspana, Tabasco, entre otros ejemplos.
Sin duda alguna, toda acción que ejecute cualquier funcionario público y que salga de la ley, es por demás lamentable, sin embargo, lo peor es que tal como sucede en Parras, en todos los casos mencionados los regidores acudieron a cuanta autoridad se les vino a la mente para quejarse amargamente de su despido, a pesar de que todos tienen reiteradas inasistencias a las sesiones del Cabildo, las cuales son su principal obligación.
Es decir que, independientemente de que la acción de estos alcaldes haya sido o no apegada a lo que la ley establece, lo verdaderamente lamentable es que la actitud de defensa que adoptan los regidores incumplidos pone de manifiesto la falta de compromiso que adquieren la mayoría de los políticos elegidos por nosotros; que una vez que llegan al poder se consideran intocables y distintos al resto de la población que los llevó al puesto, la cual en su mayoría sabe que la inasistencia reiterada e injustificada a su centro de trabajo, es causal ineludible de despido justificado. O todos coludos…
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