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República bananera

Por Jorge A. Meléndez

Hace 4 años

“Cooke mintió descaradamente para atraer a migrantes europeos a los pueblos que servía el ferrocarril Northern Pacific. Publicaba anuncios coloridos con árboles frutales al lado de las vías. Promesas fantásticas que le valieron al tren el nombre de la República bananera de Jay Cooke”.

Un interesante párrafo del gran libro La casa de Morgan de Ron Chernow, que reseña la historia de JP Morgan, una de las instituciones financieras más poderosas del planeta. Te lo recomiendo.

La anécdota se ubica en la época del oeste salvaje en Estados Unidos (EU). Las décadas posteriores a la Guerra Civil sentaron los cimientos para la posterior dominancia de nuestro vecino.

Pues resulta que el ferrocarril tuvo un rol vital para convertir este potencial en la economía global más poderosa. Y hubo gran desorden, se construyeron demasiados ferrocarriles; muchos quebraron. Se amasaron y se perdieron grandes fortunas.

Como la de Jay Cooke, que hasta 1873 (cuando quebró en un pánico bursátil por sus apuestas ferroviarias) tenía el banco más importante de EU. Digamos que Cooke era el Bezos (o ahora Musk) de esa época. Y luego tronó como sapo.

Me llamó la atención esta anécdota por la relación del término “república bananera” con las mentiras.

Y es que el tren Northern Pacific no era bananero por malo. No. Le llamaban bananero porque estaba basado en mentiras.

Construir un tren, una empresa o un país sobre mentiras nunca será una buena idea. Tarde o temprano, la fría y dura realidad se impone.

“El mundo hace el trabajo por ti siempre y cuando identifiques cómo realmente funciona y alinees tus acciones a esas realidades. De otra forma, el mundo te enseña una lección”, explica sabiamente el educador estadunidense Joseph Tussman. 100% de acuerdo. El CEO (o presidente) que prefiere disfrutar sus mentiras mientras ignora a la realidad aprenderá muy duras lecciones. O como bien dice Shane Parrish, del fabuloso sitio Farnam Street: recibirá miseria.

Esto siempre ha sido cierto. Pero quizá hoy es más relevante que nunca. Y es que en la era de la disrupción, la miseria que recibe el que coloca sus vías sobre mentiras llega mucho más rápido. Existen demasiadas opciones, hay demasiados jugadores ágiles y flexibles.

El dogmático terco, aquél que prefiere sus otros datos, será fácilmente alcanzado y rebasado. En una empresa, el éxito pasado no garantiza el éxito futuro. Ah, y en un país el costo de oportunidad es enorme: permanecer estático es realmente quedarse atrás.

La honestidad radical es la mejor arma para mejorar. Para realmente transformar lo que sea para bien. Seguro te van a servir estos principios en tu negocio. Hombre, no son física cuántica. Parafraseando a Sherlock Holmes: son elementales. Lo más triste es que en la 4T hacen exactamente lo contrario.

Andrés Manuel insulta, exagera, ataca y, sobre todo, todo miente. Prefiere engañarse y vivir en un mundo de espejismos. Ve árboles frutales al lado del ferrocarril en el que nos lleva al desfiladero.

Ignora el saldo de sangre reflejado en cifras duras que han dejado sus abrazos, hace mutis ante los cientos de miles que han muerto innecesariamente en México por el mal manejo de la pandemia, voltea para otro lado ante la evidencia de la crisis y estancamiento de Pemex, mete debajo de la alfombra los altos costos e índices de contaminación de las plantas de CFE que quiere prender… Etcétera.

Todos los miércoles pone a una merolica a repasar las mentiras que creen que otros propagan. Pero se muerden la lengua: les falta incluir al mentiroso mayor.

Basta decir que la consultora SPIN lleva la cuenta de las mentiras de AMLO. Y hace dos meses llevaba 56 mil 181 tan solo en las conferencias mañaneras. Faltaría sumar las que presume en sus giras semanales.

El Washington Post también le contó las mentiras a un amigo del Presidente: a Donaldo J. Trump. ¿Sabes cuántas dijo en 4 años? 30 mil 573. ¡Ja! Frente a Andrés Manuel, Mr. Orange es un bebé en pañales.

Si las mentiras hacen a una república bananera, tristemente hoy en México somos campeones mundiales en el cultivo de plátanos.

Posdata. AMLO ataca a Oxxo porque paga tarifas de luz menores que las de una familia o abarrotero. Presidente: ¡es al revés! En lugar de atacar al que paga menos la pregunta es: ¿cómo hacemos que todos paguen menos?

En pocas palabras… “Acepta la realidad y enfréntala”. Ray Dalio, inversionista estadunidense.

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