Julián Monsiváis Martínez, 101 años tenía cuando nos dijo adiós para siempre el miércoles 18 de abril de este 2023.
Dueño de una recia personalidad, Monsiváis Martínez forma parte de la historia moderna del barrio cuna de Saltillo el Ojo de Agua.
En esta barriada llena de carencias coexistieron hombres y mujeres que dentro de la pobreza lucharon a brazo partido para destacar en diferentes aspectos de la vida. Y ejemplo hay muchos.
Ese fue el caso de Julián, quien desde niño mostró dotes para el buen desempeño del beisbol, uno de sus deportes favoritos, ya de adolescente formó parte del equipo principal del barrio.
Con esas armas llegó a ser pelotero profesional en la Liga de Beisbol del Norte de Coahuila, militando con el equipo de Sabinas. Otros paisanos suyos del Ojo de Agua también incursionaron en este circuito, entre ellos Ascensión Córdova, “Villa”; Julián Guel y Chuy Mata, quienes eran auténticos guerreros en el llamado rey de los deportes.
Todos salidos y forjados en la cantera de buenos peloteros que tenía el Ojo de Agua, equipo que participaba en la primera fuerza de la Liga Municipal de Beisbol de Saltillo.
Julián duró muy poco tiempo en la liga del norte, pues sus padres no estaban conformes con que siguiera esa profesión. Con el apoyo de su tío Teófilo Monsiváis, instaló un taller de hojalatería donde artesanalmente y a mano construyó cientos de artefactos para casas y edificios de la ciudad. Su constancia en su trabajo está en el aún perdurable motel La Torre.
Monsiváis Martínez, junto a un puñado de valientes paisanos del Ojo de Agua, es dueño de una de las hazañas más difíciles en el deporte de los guantes, los bates y las pelotas, el beisbol: el triple play.
Hay varias maneras para que se lleve a cabo un triple play, la más común es cuando sale una rola directamente al tercera base, mismo que pisa la almohadilla para el primer out, posteriormente tira a la intermedia para el segundo out y finalmente la pelota pasa a la inicial para el tercer out.
Pero la que realizaron los ojodeaguense es más complicada. Se jugaba la novena entrada entre los equipos El Carmen y el Ojo de Agua de la primera fuerza, el escenario, el ya derrumbado Estadio Saltillo. El partido empatado a una carrera, al bate el hitero denominado “La Barredora” Lumbreras, el lanzador del Ojo de Agua, Julián Guel.
Sale una línea tendida sobre la tercera base, Julián Monsiváis corre velozmente desde el jardín izquierdo para atraparla, y cuando los corredores se habían movido de sus respectivas almohadillas, lanza la pelota al tercera base Ascensión Córdoba para consumar el segundo out y este a la vez a la Negra Ortiz, que cubría la segunda almohadilla para el ¡triple play!
El partido se suspendió por falta de luz eléctrica y al día siguiente se reanudó, ganando el Ojo de Agua a El Carmen por pizarra de 2 carreras a una. Este equipo traía peloteros de mucha calidad.
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