Arte

Publicado el martes, 4 de enero del 2022 a las 04:07
Ciudad de México.- La vida digital ha modificado de gran forma la dinámica de la sociedad contemporánea.
Aunque hay ventajas de conexión y una sensación de acercamiento, persisten amenazas a la privacidad con la vigilancia y el control en terrenos virtuales, afirma el escritor Fernando Viveros (Ciudad de México, 1960), quien bajo esa premisa escribió Resistiremos (Caligrama, 2021), una novela en la que reflexiona sobre este entorno virtual que se puede tornar hostil.
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Eso es algo que me ha llamado la atención desde hace tiempo: cómo están afectando las nuevas tecnologías, las redes sociales, el internet a la sociedad y cómo estamos viviendo en medio de todo esto, pensar si la aceleración digital está promoviendo mayor acercamiento, mayor libertad, mayor comunicación, mayor empatía y solidaridad entre nosotros o, por el contrario, está provocando distanciamiento, indiferencia, relaciones incluso distantes de odio, de resentimiento, de encono y de discriminación.
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Es tratar de hacer un ejercicio crítico que propicie la reflexión, sobre cómo están afectando las nuevas tecnologías a nuestra vida cotidiana, a nuestra memoria, a nuestros rituales, a nuestra imaginación, a nuestras emociones y sentimientos”, define Viveros, egresado de Letras por la UNAM, y quien ha sido agregado cultural en Washington y Los Ángeles.
El autor escribió la novela antes de la pandemia, pero en este contexto de emergencia el uso y avance de la tecnología se ha acelerado dramáticamente, con ello también ha incrementado la incertidumbre, la depresión, la sociedad se enfrenta al cambio climático, al incremento de la pobreza y a una latente amenaza nuclear, advierte.
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La pandemia ha tenido varios puntos de inflexión y creo que una parte muy importante ha sido este aceleramiento digital, lo que íbamos a estar viviendo en cinco años de pronto lo vivimos ahora, las múltiples videoconferencias, el trabajo remoto, mayor interconexión, aunque no implique necesariamente más cercanía porque la conexión a distancia es fría, desmotiva, no es algo que conmueva al entusiasmo.
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Esto provoca un estado de incertidumbre por el vértigo del aceleramiento, esta prisa nos hace preguntarnos ‘¿y mañana qué nuevas cosas va a haber, cómo me van a sustituir mañana con la tecnología, cómo será el futuro, a dónde vamos a llegar, qué nuevas amenazas aparecen en el horizonte?’”, expone.
La novela gira en torno a Li Berté, una chica liberal e idealista, programadora de algoritmos, quien se enfrenta al acoso sexual de su jefe, el director de la Agencia del Buen Comportamiento, que tiene como propósito hacer vigilancia digital para manipular las emociones y predecir decisiones sobre qué consumir, incluso con quién relacionarse y por quién votar.
En ese contexto, la joven crea “Libergital”, un movimiento que lucha contra este sistema de vigilancia que se realiza a través de dispositivos sustitutos de los teléfonos móviles que se insertan en el cuerpo y permiten recibir y transmitir videollamadas, publicar mensajes en redes sociales, así como obtener parámetros sobre presión arterial, ritmo cardíaco y actividad cerebral, que a larga servirían para manipular a las masas.
El autor recuerda que este entorno debe llevar a la reflexión, pero también a la acción, imponer un acento mayor al humanismo para contrarrestar todas las amenazas del mundo digital.
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En la medida en que nos juntemos y reflexionemos conjuntamente podremos tener un sentido de futuro en común, de esa manera se podrá enfrentar la imposición, los totalitarismos que representan la pérdida de libertad”, recalca el también autor de libros como Y Seguiremos Siendo Nosotros, The Light y Candidez.
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