La educación en el país atraviesa por un momento crítico frente a la caída de la matrícula originada por la crisis económica debido a la emergencia sanitaria que enfrenta la nación, desde el primer trimestre de 2020.
Los niveles de deserción han puesto en alerta a las escuelas públicas y principalmente a las instituciones privadas, que han visto severamente mermado su ingreso a partir de la baja de alumnos que simplemente no podían pagar la inscripción o mensualidad, cuando sus padres o tutores se habían quedado sin empleo, gracias a la contracción financiera atribuida al Covid-19.
En este contexto, la Secretaría de Educación federal ha anunciado la baja en el presupuesto para el ejercicio del año 2022, por los ajustes en ingresos y egresos que ahora mismo analizan las autoridades nacionales y que, sin duda, alterarán la inversión en la materia para los estados de la República.
El sistema educativo enfrenta las consecuencias de la pandemia, no solo en la infraestructura vandalizada o dañada por el abandono por las largas ausencias de alumnos que debieron mantenerse en casa para evitar el contagio del coronavirus, sino que habría que añadir a esta crisis los cambios en la convivencia y el trato entre los menores o adolescentes y jóvenes, que han regresado paulatinamente a las aulas.
El panorama para 2022, en el tema de educación, no es nada favorable para ninguno de los estratos sociales, segmentos o edades de la población. Pues las escuelas privadas –que en algunos casos cerraron sus puertas de manera definitiva– hacen esfuerzos importantes para retener la plantilla de alumnos y evitar el rezago o atraso en el aprendizaje, de sus próximos graduados o profesionistas.
Los gobiernos tienen enfrente un gran reto: el mantener niveles de calidad en la impartición de clase entre quienes están inscritos en algún plantel público o privado, y reactivar las agendas al 100% para lograr una mayor movilidad económica en los municipios y entidades mexicanas.
Agréguele que la vacunación anti-Covid no ha concluido en los 32 estados, que los contagios están latentes –aunque a la baja– y que la disminución de participaciones para las entidades federativas es evidente – y así lo han mencionado legisladores federales– en la antesala del siguiente ejercicio fiscal.
Buscar formas innovadoras de mantener en las aulas a las y los alumnos en Coahuila requiere recurso. Es importante reflexionar sobre la situación del sector educativo, los pros y contras que se vienen frente a la baja en los presupuestos, que ya tienen en jaque a algunas instituciones públicas. Es un tema de agenda, de relevancia y de impacto en esta región del país, cuya vocación está centrada en la industria y la manufactura que demanda mano de obra capacitada y especializada para mantener su desarrollo y crecimiento.
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