Queridas amigas y amigos, el tema de esta semana se posicionó en la revocación de mandato del presidente López Obrador y no sobra puntualizarlo, ya que, si bien se trata de una de las más lúcidas promesas de campaña, hoy es una de las principales transformaciones de promesa en farsa de la 4T.
Para empezar, se trató de una propuesta del Ejecutivo impuesta en 2019 como muchas, gracias a su mayoría en el Legislativo, la postura de Acción Nacional fue muy clara, la revocación en los términos del Ejecutivo vulnera el Artículo 35 constitucional, por supuesto que el PAN está a favor de la figura de revocación de mandato y de la consulta popular, pero no de otra más de las ideas del Presidente, ahí están los resultados de una de ellas, nacida en una mañanera, la consulta del pasado 1 de agosto, de la que por cierto, hay que decir, representó un gasto y un esfuerzo innecesario que solo una institución como el INE, gracias a su solidez, logró sacar adelante a pesar de las carencias con las que tuvo que llevarse a cabo.
Mientras tanto, la realidad es que corresponde al INE a petición de la ciudadanía, de al menos el 3% de los inscritos en la lista nominal de electores, correspondientes a 17 entidades federativas mínimamente, dentro de los siguientes 30 días, luego de recibir dicha solicitud, el órgano electoral verificará el requisito establecido y emitirá la convocatoria al proceso para la revocación de mandato, el cual solo sería válido con una participación del 40%, es decir, con la participación de alrededor de 37 millones de mexicanos. Cabe mencionar que aún falta la ley reglamentaria para regular el proceso de revocación de mandato, y de ahí el interés del Presidente.
Como dicen, no hay que confundir gimnasia con magnesia, la revocación de mandato es un derecho de los ciudadanos, no un mecanismo de legitimación presidencial a costa de los mexicanos, bastaría la firma de poco menos de 3 millones de personas para que el INE lleve a cabo el procedimiento y para que este tenga efecto de revocación, se requerirá de mayoría absoluta.
Faltan algunos detalles como el análisis del presupuesto que se requiere y los lineamientos que habrán de seguirse, considerando las circunstancias enrarecidas por las abiertas intenciones del Presidente -que de paso- a Morena le van “como anillo al dedo”, al pretender destituir anticipadamente a los siete magistrados del TEPJF y a los 11 consejeros del INE, según filtraciones que circulan en medios.
La semana pasada compartí con ustedes cómo los festejos por la caída de Tenochtitlan, para el beneplácito del Presidente, dibujan con absoluta precisión la visión y misión de su gestión, en la que lo único que importa es su voluntad y sus intereses, como decía, a lo largo de esta pandemia, los únicos proyectos que, no solo no han dejado de recibir recursos, sino que se han tomado de áreas estratégicas para asignárselos, son el Tren Maya o el aeropuerto, con base en el capricho personal, ahora les estorban los consejeros del INE y se piensa que basta un chasquido para que le resuelvan el problema; también he dicho en este espacio que México es mucho más grande y cuenta con una sociedad que ha madurado a lo largo de al menos los últimos 35 años, no solo por su capacidad de organización, sino de autogestión.
Prueba inequívoca de ello, los contrastantes resultados del pasado proceso electoral, ante los de la participación ciudadana en la consulta del 1 de agosto, así como la intentona de contar con un periodo extraordinario para confeccionarle al Presidente su revocación de mandato, ha sido detenida y ante lo que estamos por ver, en cuanto a las instrucciones presidenciales, de mandar a los niños a la escuela pero minimizando la importancia de contar con las vacunas para este sector de la población.
Si bien puede entenderse la urgencia del titular del Ejecutivo por seguir utilizando los instrumentos e instituciones del Estado mexicano para legitimar sus datos, lo cierto es que los grandes rubros de la agenda nacional siguen sin ser atendidos y aunque sea difícil de creer, la gente, las y los mexicanos, nos damos cuenta.
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