Por: Alfonso Yáñez Arreola
En las rodadas universitarias se busca sensibilizar a estudiantes, docentes y la sociedad en el uso de bicicleta como transporte alternativo que reduce la contaminación, favoreciendo el ambiente y un estilo de vida saludable. Las rodadas son una oportunidad para reconocer la utilidad de la bicicleta y definir causas en la cuales colaborar sumando esfuerzos, voluntades y competencias.
Las primeras evidencias sobre vehículos de dos ruedas se encuentran en civilizaciones antiguas como Egipto y China. Hasta finales del siglo 15, el polímata florentino del Renacimiento italiano Leonardo da Vinci, elaboró un apunte de una bicicleta en la que se apreciaban una transmisión de cadenas y pedales que representa un adelanto de ideas tecnológicas a su época y que se encuentra en su colección personal de dibujos y escrituras llamada “Códice Atlántico”.
En 1816, el inventor alemán Karl Drais fue el precursor de la actual bicicleta; bautizó su vehículo como “máquina andante”, llamada draisiana en honor a su inventor, quien la popularizó al hacer el recorrido de Mannheim a Karlsruhe, en Alemania, en cuatro horas, en lugar de las 16 que se hacían a pie. En 1869 se patentó el primer vehículo con el nombre de bicicleta, pero lo más parecido a la bicicleta de hoy apareció hasta 1885 con el inventor inglés Kemp Starley, quien incorporó pedales y frenos. El ingeniero suizo Hans Renold inventó la cadena de transmisión y los neumáticos fueron aportados por el veterinario escocés John Boyd Dunlop, en 1888.
El pasado domingo 26 de noviembre se llevó a cabo la tercera edición de la Rodada con Causa de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila, donde la organización estuvo a cargo de las y los estudiantes del capítulo Lobos al Rescate, definiéndose que el requisito era la donación de un juguete para dar inicio a la colecta universitaria, que tiene como finalidad celebrar la Navidad en ejidos, sumando acciones con la iniciativa de la asociación civil Navidad en el Campo para atender a la comunidad del ejido Hipólito, en Ramos Arizpe, Coahuila, un lugar congelado en el tiempo desde que terminó la actividad de la estación del tren a mediados de los años 90.
Son muchos los beneficios de realizar una actividad física en la formación universitaria: permite comprender la importancia del trabajo en equipo, desde la integración del equipo hasta la forma de enfrentar los desafíos y la colaboración en el enfoque de soluciones. Refuerza habilidades personales y sociales que refuerzan el autoestima y las competencias de las personas participantes. Favorece el mejor desempeño en exámenes porque ayuda a liberar el estrés y desarrolla habilidades de liderazgo, porque influye y motiva el alcance de las metas en equipo.
La universidad debe impulsar con acciones que las personas que la integran, participen en la transformación de la realidad social, acudiendo a los sectores marginados, estableciendo acciones afirmativas para el análisis de su problemática y la búsqueda de soluciones en el terreno de los hechos. En consecuencia, la comunidad universitaria debe asumir un papel activo en el proceso de concientización de la igualdad de oportunidades en sociedad, para constituirse en auténticos agentes de transformación social, trabajando sin perder la visión de hacer el bien para fincar el saber.
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