Internacional

Publicado el miércoles, 28 de enero del 2026 a las 21:29
Washington, Estados Unidos.- Más de 15 sacerdotes caminaron este miércoles por las calles del centro de Miami con sotanas y pancartas. Junto a ellos, un centenar de activistas rezaba en voz alta. El destino: la Corte de Inmigración junto al río Miami, donde denunciaron las muertes de migrantes bajo custodia del ICE y la violencia de agentes federales contra ciudadanos estadounidenses.
La procesión comenzó tras una misa bilingüe en la iglesia Gesu, la parroquia católica más antigua de Miami. Los manifestantes portaban carteles con mensajes como “¡No están solos!”, “Los refugiados e inmigrantes son bienvenidos aquí” y “Jesús era un refugiado y le diste la bienvenida”.
“Estamos experimentando el devastador impacto de las políticas migratorias inhumanas en los miembros de nuestra comunidad, amigos y familiares, incluyendo la pérdida de vida”, exclamó Brian Strassburger, padre jesuita de Brownsville, ciudad fronteriza en Texas.
Strassburger recordó en particular a Renee Good y Alex Pretti, dos ciudadanos estadounidenses baleados por agentes migratorios en Mineápolis, Minnesota.
Según denunciaron los manifestantes, 32 migrantes murieron bajo custodia del ICE en 2025, y seis más en lo que va de 2026.
La marcha culminó frente al tribunal migratorio, donde Strassburger señaló que se han reportado casos de “hombres enmascarados” que esposan y detienen a migrantes después de sus audiencias.
“Venimos aquí pidiendo a Dios que nos dé la gracia y el valor de defender los derechos y la dignidad de todas las personas contra la crueldad y la deshumanización porque somos una sola familia humana”, expresó el sacerdote.
El papel de los líderes religiosos en la defensa de los migrantes ha cobrado renovada visibilidad tras la polémica en Minnesota, donde más de 100 miembros del clero fueron arrestados el viernes pasado en una protesta contra las deportaciones en el aeropuerto de Saint Paul-Mineápolis.
La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) ya había emitido un mensaje en noviembre para expresar su preocupación por el “clima de temor y ansiedad ante las prácticas de perfilamiento y la aplicación de las leyes migratorias” durante la administración del presidente Donald Trump.
Ellie Hidalgo, codirectora del grupo religioso Discerning Deacons, explicó que los católicos deben alzar la voz por los migrantes porque “se tiene que defender esos derechos y los valores de Jesús”.

“Nos preocupa mucho que los valores cristianos que han sido fundamentales en este país ya no se están viviendo. Mi camisa dice: ‘Fui extranjero y me diste la bienvenida’. Jesús decía: ‘Ame a su prójimo como a uno mismo’. Estos son valores principales”, comentó.
La procesión refleja el creciente descontento nacional por el despliegue migratorio en Minnesota, las muertes de Good y Pretti en Mineápolis y las denuncias de que agentes federales están abusando del uso de la fuerza en sus operativos.
Pero los manifestantes alertaron que también hay denuncias de abusos en Florida, donde el gobernador Ron DeSantis culpó este lunes a su homólogo de Minnesota, Tim Walz, de la violencia en Mineápolis. DeSantis reafirmó el apoyo de su estado a ICE y presumió del arresto de 20.000 migrantes en los últimos nueve meses.
“Lo que yo escucho mucho es la separación de familias (en Florida), familias que estaban pidiendo auxilio, que ya tenían décadas viviendo aquí o muchos años, tenían casa, trabajo, vivienda, iglesia y de pronto están separando a las familias de una manera muy cruel. Y esto tiene que parar”, pidió Hidalgo.
Al final de la procesión, los manifestantes se arrodillaron frente al edificio del tribunal. Rezaron en silencio durante varios minutos. Luego se dispersaron pacíficamente, con la promesa de volver si las cosas no cambian.
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