No es invento mexicano, pero en nuestra cultura tenemos notables exponentes de la corrupción, en todos los barrios y en todos los grupos.
Las leyes y reglamentos, siempre, han creado mecanismos de control, para reducir o desaparecer la corrupción de todos los ambientes, públicos y privados, pero el mexicano con su cultura carroñera, siempre salta cualquier obstáculo.
Hace mas de 40 años, existía, (no sé si aún) una asociación de contadores al servicio del estado, que llegó incluso a dirigir la campaña del gris Delamadrid y era, exactamente, el esquema de lo que ahora son las empresas de vacunas informáticas; “nosotros creamos el problema, y te vendemos la solución”. Ricardo Salinas Pliego ríe hasta el cansancio, porque sus negocios aprovechan esos laberintos para acomodar o evadir sus impuestos, legalmente.
Cuando gobierno recibía y almacenaba cosechas, en almacenes nacionales de depósito, muchas fortunas fueron creadas, precisamente, aprovechando el manejo de graneles y mermas; considerando porcentajes establecidos, la organización recibía sobre esas tolerancias, y se ajustaban los números, escurriendo la diferencia al pecunio del club.
En la obra pública, ese esquema se aplica, entre otras, al manejo de materiales: una presa, o una línea ferroviaria o un aeropuerto, reportan movimiento, traslado o suministro de tierras o arenas, algunos miles de toneladas o metros cúbicos, en el resumen, si se leen, nadie tiene forma de confirmar la veracidad, claro, si gobierno declara como “seguridad nacional” toda información en relación a ello, ya tenemos el crimen perfecto.
Este tipo de desviaciones son peligrosas para el futuro de las comunidades, en Coahuila, hace 25 años, empezó una dinámica populista, aprovechando que los gobiernos de oposición enviaban m as dinero que antes, se gastó en obras de relumbrón, no necesarias de infraestructura. Aprovechando el poder de tener controlado al congreso local, se contrajo una deuda enorme, algo que finalmente dejó al estado, sin futuro, por el monto enorme que se debe pagar por aquella deuda, sin construcción de infraestructura, y con la mala tendencia de repartición de dadivas, en vez de inversión para el progreso.
En este momento, urge mas solucionar el problema de capacidad de las carreteras a Mexico y Monterrey, que construir un ferrocarril para que los saltillenses viajen de compras a Laredo, pero, ese proyecto permitiría al club cercano a gobierno de aprovechar para hacer algunos negocios, en lo que sobre de lo que ya tienen pensado Andy sus amigos, y con el riesgo de que no les paguen.
Para viajar de compras a Texas, al ciudadano promedio, le interesa mas viajar a Mc Allen, aparte, si optas por ir en tren de compras, tienes limitaciones de espacio para la mercancía que compres, y tienes limitaciones de movilidad, las ciudades gringas están planeadas para traslado en auto y los taxis son mucho mas caros.
En el desastre del sexenio del mandril de Macuspana, hubo mucho dinero, entre los fondos saqueados y el crédito internacional y el crédito nacional a proveedores, algunos a quienes no se les pagará , pero el dinero no es infinito, el actual régimen ya tiene problemas de flujo de efectivo, no es tiempo de gastar el parque en urracas.
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