El pasado lunes fue uno de esos días que se vuelven inolvidables, pero no por algo precisamente agradable… ¡Greta se perdió!
Greta es mi perrita, una Yorkshire Terrier que lleva siete años en la familia. Sobrevivió valientemente a la muerte de Ron, su inseparable compañero, y se volvió la huésped más preciada de la familia, pues pasaba temporadas en la casa de cada una de mis hermanas y la mía, hasta que Papi decidió radicarla definitivamente en Piedras Negras.
Desde que nos percatamos de su ausencia, el grupo de WhatsApp de la familia no dejó de sonar. Mis hermanas y yo empezamos a publicar su foto y solicitud de ayuda para encontrarla en todas las redes sociales. Mami no es muy afecta a las mascotas y constantemente se queja de las travesuras que Greta le hace en el jardín, sin embargo, al saberla perdida, fue la primera en salir a buscarla calle por calle en la colonia, llamándola por su nombre.
Una y otra vez nos preguntábamos cómo se pudo escapar, hasta que nos dimos cuenta que la muy pilla cavó con sus pequeñas patitas un hueco por el que salió del otro lado de la reja que teníamos precisamente para evitar que se fuera, pero ¡Greta quiso descubrir el mundo! solo que una vez afuera se vio perdida y empezó a llorar. Si no fuera por una amable vecina que la recogió y la llevó a unas cuantas casas cerca de ahí, no sé qué hubiéramos hecho.
Tuvo una gran fortuna, en la casa donde la llevaron viven varios Yorkis y la familia la aceptó segura de que pronto aparecerían sus dueños. La mantuvieron adentro, la alimentaron y la cuidaron. El tiempo que no supimos de ella fue eterno para nosotros.
Perder una mascota -la que sea- por fallecimiento o por extravío, puede provocar un impacto tan fuerte y doloroso que no sabes que puedes sentirlo hasta que te sucede; tengo que decirlo, se siente algo parecido a lo que sientes cuando pierdes a un familiar, o un amigo.
Y es que las mascotas llegan a ser una parte importante de tu vida. Sin importar nada, siempre están ahí para ti, te hacen feliz con sus gracias, te animan cuando estás afligido, te dan compañía, y te hacen sentir querido cada vez que llegas, porque pase mucho tiempo o poco, siempre manifiestan un enorme gusto de que estés ahí. También sientes que en verdad te entienden y comprenden todo lo que sucede a su alrededor, a muchos nos pasa que decimos: “es muy inteligente”; “hace esto a propósito”; “tiene su carácter” y en verdad creemos que son capaces de tomar sus decisiones.
La pérdida de una mascota significa la pérdida de un ser muy especial, terminan siendo nuestra familia o parte de ella. Aunque no todas las personas lo puedan entender, por la razón que sea, cuando la pierdes, es importante dejar que afloren los sentimientos, porque puedes ignorar la pena, pero eso no hará que desaparezca. Perder una mascota duele. Y tú…¿qué opinas?
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