Arte

Publicado el lunes, 22 de febrero del 2021 a las 03:00
Saltillo.- “En Latinoamérica tenemos muchas historias para contar y no sé si tenga que ver con las dinámicas criminales o la falta de justicia que hay en muchos casos”, dice la periodista y novelista argentina Florencia Etcheves sobre la relevancia de la novela negra latinoamericana en el mundo, una importancia comparable a “las novelas que vienen del frío, al noir escandinavo”.
Si bien los aspectos sociales tienen que ver en la creación de esas páginas oscuras llenas de sangre y suciedad, está el aspecto del detalle y las realidades que muchas veces no se miraban, entre ellas, los feminicidios como muestra en su novela La Virgen en tus Ojos (Planeta, 2020), reedición de una novela que ahora tiene un nuevo auge gracias a La Corazonada, adaptación que Netflix hizo a la pantalla chica.
En La Virgen en tus Ojos, Etcheves presenta sí, un crimen –el asesinato de la joven Gloriana Márquez–, pero sobre todo el misterio que lo rodea. El pensamiento de quien lo cometió, el por qué. Dudas que su amiga Minerva del Valle resolverá en colaboración del detective Francisco Juánez.
Así, partiendo desde ese punto de vista, Etcheves explica que “(ahora) grandes cantidades de las obras policiales están escritas por mujeres. Creo que durante muchísimo tiempo las mujeres hemos visto lo que sucede con la mentira, la corrupción y la muerte, los asesinatos en nuestros países.
Entonces, cuando las voces de las mujeres comenzaron a tomar cuerpo necesitamos escribir sobre eso y hablar sobre la cantidad de cosas que están sucediendo y viene este torrente de novelas negras”.
En las novelas de esta generación de escritoras, entre las que se pueden señalar a la mexicana Fernanda Melchor y su Temporada de Huracanes; o de las argentinas Selva Almada con su libro de no ficción Chicas Muertas, algunos relatos de Mariana Enriquez o Cometierra de Dolores Reyes.
Así, estos libros se ven influidos por los procesos sociales que han cimbrado a Latinoamérica, y se pueden ver en ellos temas como “la violencia de género, los feminicidios, la trata de blancas… son una cantidad de historias en las que las mujeres son protagonistas o le sucedieron a alguien cercano.
Siento que se abrió una catarata de voces de mujeres que quieren hablar sobre esas cosas que han hecho tanto daño”.
Urbe criminal
Esta novela apareció por primera vez en 2012, para ese tiempo Etcheves ya dominaba la pluma gracias a sus 20 años de trabajo periodístico, el cual había ejercitado también su ojo para las historias crueles y duras como suelen ser las del género noir en Latinoamérica.
Así, su trabajo le dio las herramientas para retratar una Argentina dura, sucia y violenta, que guarda en sus calles numerosos crímenes que muchas veces se quedan sin resolver y, claro, sin ser contados.
“Lo que me sucedió en los 25 años que trabajé como periodista, de los cuales 19 trabajé en la nota roja, es que me ayudó a ponerle el cuerpo a esos textos. Mis zonas de trabajo eran la morgue, los cementerios, los barrios bajos, las comisarías, cárceles y tribunales. Escenarios ineludibles a la hora de escribir género negro, estos eran mi cotidianidad.
“Eso me ayudó, sí a ponerles el cuerpo y sentir la historia, pero también ponerle la voz porque reportaba desde esos lugares. Eso me hizo darme cuenta de que escribo como mujer y es ineludible que alguno de mis personajes sufra algún tipo de opresión, porque es de donde venimos todas y de donde queremos salir con estos movimientos feministas que han regresado los últimos años; pero también escribo como argentina porque las dinámicas criminales de mis historias están atravesadas por todas esas historias brutales que atestigüé como periodista”, comentó.
Si bien las dos vertientes del trabajo escrito de Etcheves se unen en un camino, también son separables, señala. Ya que mientras como periodista sí tiene una responsabilidad social “porque se está hablando de una persona que murió con violencia y detrás de su historia está su familia y un tema demasiado íntimo: la muerte”.
En cambio para escribir ficción Etcheves suele “quitarse ese manto de responsabilidad porque el objetivo que tengo es crear una historia que entretenga y atrape al lector para que este salga de sus preocupaciones cotidianas y los lleve a descubrir otros universos, otros personajes y entable un vínculo con personas que nunca va a conocer porque no existen; la ficción es un juego lúdico que puede alimentarse de la realidad, pero que de ningún modo debe de ser al revés”, concluyó la también autora de La Hija del Campeón, Errantes y La Sirena.
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