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Shein… ¡bum!

Por Dan T

Hace 6 años

No sé si lo de Claudia Sheinbaum es pura mala suerte o simple ineptitud. Creo que es una mezcla de ambas cosas lo que explica que su Gobierno sea un auténtico desastre.

Ya lleva un año al frente de la Ciudad de México y… ¿tú recuerdas algo importante que haya hecho? Yo tampoco. A la científica me da la impresión de que le gusta la grilla pero no el poder, pues a diferencia de su jefe cabecita blanca, Sheinbaum se ve incómoda como Jefa de Gobierno. Todo el tiempo anda con cara de que la suegra le cayó de sorpresa en su casa. Se le ve más interesada en salir a barrer calles o pintar banquetas los sábados, que en resolver los verdaderos problemas de la ciudad durante todo el resto de la semana. El meme que se ha hecho viral de ella diciendo “¿y ahora qué?”, refleja a la perfección la actitud tan pusilánime de la morenista.

Y el problema, como con la Selección Nacional, no solo es de actitud, sino de resultados. Mientras el Tri juega como nunca y pierde como siempre, el Gobierno de Sheinbaum nomás no se presenta en la cancha. Por ejemplo, en cuestión de transporte decidieron corretear a los patines del diablo en lugar de meter en cintura a los infames microbuses. Y en seguridad las cosas están peor: su Administración llegó y con gran alarde anunció la transformación total de la policía. ¿Y en qué consistió el cambio? En pintar de blanco y verde las patrullas. Y ya. Porque la realidad es que los uniformados siguen siendo los mismos, no se les dio nueva capacitación, no se les dotó de armamento, ni se crearon mejores leyes, ni se ha hecho nada para acabar con la impunidad. “Ora sí que aplicaron el baño torero: orejas y rabo”.

Estando como están las cosas, no resulta extraño que cada semana le estalle un escándalo a Claudia Sheinbaum. De hecho, lo realmente extraño es que no le estalle uno cada día. Y con el terrible caso de Fátima, la niña asesinada, Sheinbaum y su equipo tocaron fondo en lo que a ser inútiles se refiere. Porque la señora Jefa de Gobierno no se conmovió por el asunto, ni se enteró de él, hasta que se volvió viral gracias a las benditas redes sociales (viejito dixit). De hecho, aunque la niña desapareció desde el 11 de febrero, fue hasta el 12 que se presentó la denuncia porque las autoridades le dijeron a los padres que ¡tenían que esperar! Entre los muchos errores está también el de la fiscal Ernestina Godoy (no confundir con Rose, la de Monsters Inc) que en lugar de apurarse a encontrar a los asesinos, salió a decir en una entrevista que, bueno, pues a lo mejor los papás tenían la culpa ya que tenían problemas mentales. Híjole, señora fiscala, tenga: se le cayó la decencia.

Y cuando parecía que ya no podían caer más bajo, ¡zaz!, en papel membretado y toda la cosa, el Gobierno de Sheinbaum informó que desde hace cinco años sabían que la familia de Fátima tenía problemas y que la niña corría riesgo, pues había denuncias por posible maltrato. ¿Y qué hizo el Gobierno capitalino? ¡¡¡Nada!!! Archivaron el caso durante la Administración de Miguel Mancera, que porque la propia familia no le dio seguimiento. Es decir, al DIF le valió dos hectáreas de queso fresco el asunto. Y al actual Gobierno tampoco le importó. Tan es así que hoy sabemos en qué acabó la historia.

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