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Sheinbaum, precandidata

Por Francisco Martín Moreno

Hace 4 años

Nunca he creído en las casualidades políticas y menos cuando la señora Sheinbaum aparece en un deliberado acto de precampaña electoral en diarios y revistas de renombre internacional. ¿Por qué precisamente ahora, cuando faltan todavía dos largos años antes de los llamados destapes presidenciales? ¿Por qué la prisa en exhibirla prematuramente haciéndola visible ante el resto de los competidores que a estas alturas estarán experimentando diversos géneros de sentimientos que van desde la envidia, el rencor, el coraje y la frustración? A los personajes de la 4T se les está diciendo por la vía de los hechos que la elegida para suceder a López Obrador es la Jefa de Gobierno. Los excluidos limitados en su acceso a Palacio Nacional no se quedarán con los brazos cruzados. Si AMLO no tiene el menor escrúpulo en exhibir públicamente a su sucesora, los opositores empezarán a recurrir, con la debida discreción, a atacar por abajo del agua a la enemiga a vencer.

¿Alguien en su sano juicio puede pensar que no van a tratar de descarrilar la candidatura de Sheinbaum aventando la piedra y escondiendo la mano para no poder ser señalados por el mandamás de Palacio?

El hecho de que la señora Sheinbaum haya aparecido en la portada de El País Semanal -a saber cuánto pagaron para garantizar ese lugar privilegiado- y además, que ella hubiera publicado un extenso artículo en The World Ahead 2022, de The Economist, entre otros medios más, habla de una declaración de guerra en las filas del lopezobradorismo por haber limitado las aspiraciones presidenciales de quienes habían abrigado la posibilidad de colocarse la banda presidencial en el pecho. ¿Cuál piso parejo?

No es este el espacio para discutir la catarata de embustes, imprecisiones y falsedades contenidas en los textos de marras, mi objetivo consiste en entender la detonación de la campaña presidencial con tanta anticipación.

AMLO, un político astuto y sagaz, no pudo ignorar el rechazo que produciría su decisión de elegir a su sucesora menospreciando al resto de su equipo de trabajo. Lo sabía y sin embargo, procedió a abrir sus barajas obviamente midiendo los riesgos que esto implicaría. ¿Por qué lo hizo?

La primera explicación como novelista responde a la necesidad de AMLO de nombrar a su sucesora al saberse tocado en su salud por un par de infartos que padeció antes de su acceso a la Presidencia. ¿En su fuero interno tal vez, quizás, teme una complicación clínica y por lo tanto decidió revelar la identidad de su candidata de modo de que a falta de él su movimiento cumpliera con su última voluntad?

¿Se trata de una interpretación fantasiosa del autor de estas líneas? Puede ser, pero en los próximos tiempos los otros contendientes empezarán a velar armas para atacarla en forma encubierta de tal manera que no quede ni rastro de ella. Si López Obrador quería lastimarla, la mejor manera de lograrlo consistía en lanzarla a la arena electoral para que fuera desplazada por sus adversarios, sin que el Presidente pudiera impedirlo porque le será imposible identificar el origen de los golpes.

En este caso, no se dio la histórica pasarela de candidatos que revelaran su futuro plan de Gobierno, tampoco existió una consulta interna: simple y sencillamente el Presidente ordenó con la aquiescencia de Sheinbaum o sin ella, su lanzamiento en los medios internacionales y nacionales de difusión masiva. A callar se ha dicho.

La pelea en las filas de Morena va a ser cruenta e implacable porque la oposición interna impedirá a cualquier precio el acceso de la señora Sheinbaum a la Presidencia. Ella, a su vez, se defenderá de las agresiones de sus opositores. Los morenistas se van a hacer pedazos entre ellos, lo cual implica una gran ventaja para los partidos de oposición, oportunidad que deben aprovechar las alianzas que le impidieron a AMLO contar con la mayoría calificada en el congreso.

Sonó la campana, el pleito ya comenzó. Veremos el comportamiento de los contendientes en cada una de las esquinas. Mientras más severos sean los golpes entre ellos mejor, mucho mejor para México, y mejor mucho mejor, para la oposición política y para el futuro de nuestro país.

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