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Sí es posible

Por Marcelo Torres Cofiño

Hace 5 años

Difícilmente nos podríamos imaginar un panorama más complicado para México que el que estamos viviendo. Enfrentamos circunstancias mundiales complicadísimas, en medio de una pandemia que ya le quitó la vida a cerca de un millón 200 mil personas alrededor del mundo; una guerra por la hegemonía mundial en la que, para colmo, participa directamente nuestro principal socio comercial y una catástrofe ambiental en proceso, cuyos efectos todavía incipientes, ya no lograremos impedir, tan solo ralentizar.

A ese panorama mundial hay que agregar lo que ocurre en nuestra nación en donde, al contrario de lo que se prometía, la inseguridad y la violencia siguen fuera de control; la economía está claramente manejada de forma equivocada –y no es que “me parezca así”, sino lo que los resultados oficiales demuestran, como también lo hacen con respecto a la pandemia– y se intenta, a costa de cualquier cosa, mantener una visión optimista sobre un proceso de transformación que nació muerto.

Para las y los coahuilenses la complicación es, todavía, mayor, por la megadeuda de los Moreira y sus cómplices –que incluye a la diputada de Morena que, en la actual Legislatura, no dejó de votar sistemáticamente para proteger a los anteriores gobiernos– y por la venganza que el presidente López Obrador ha decidido emprender, usando como arma los recortes presupuestales que tienen en terapia intensiva a las finanzas de nuestro estado.

Y, a pesar de todo, tenemos prohibido tirar la toalla. Independientemente de nuestras filiaciones partidistas, quienes vivimos en Coahuila necesitamos seguir esforzándonos por crear las mejores condiciones posibles para el crecimiento económico y el desarrollo sustentable y sostenido de nuestra entidad. Es de gente bien nacida no escatimar esfuerzos en este momento tan delicado para todos. Para lograrlo, resulta urgente que los tres pilares que sostienen el delicado equilibrio en el que se encuentra nuestra entidad se fortalezcan.

Por un lado, es fundamental que cada uno de los individuos que realizan una función gubernamental o están en el servicio público, tanto a nivel estatal como el municipal, entienda que debe anteponer el bien común a sus intereses particulares. Hoy más que nunca Coahuila necesita de funcionarios y servidores honrados que se entregan con un gran compromiso y responsabilidad hacia su labor.

Nuestra entidad también está urgida de empresarios que busquen la excelencia y la calidad de sus productos; que abran y sostengan, en la medida de sus posibilidades, fuentes de trabajo bien remuneradas, en las que las y los coahuilenses puedan desarrollar todo su potencial humano, contribuyendo así con la riqueza que se genera en nuestro estado.

Por último, pero no menos importante, se necesita una ciudadanía que, en lugar de tratar de burlar a las autoridades, apega su actuar a lo que dictan las leyes y los reglamentos. Pero que también se organiza y se prepara para acompañar con sus ideas y su vigilancia a la labor gubernamental. Necesitamos ciudadanos propositivos, que contribuyan con su esfuerzo a la construcción de una mejor democracia.

Juntos, cerrando filas por Coahuila, demostremos que sí es posible.

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