Espectáculos

Publicado el domingo, 1 de marzo del 2015 a las 16:03
Saltillo, Coah.- Mucho se ha dicho que en México es difícil vivir del arte, no obstante existen instituciones en el país que mantienen su oferta educativa y año con año forman profesionistas en un campo que muchos miran con recelo, como potencial fuente de empleo.
Saltillo no está exento de estos prejuicios, sin embargo, aunque años atrás se cerró la carrera de Filosofía en la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), Flavia Jamieson, directora de Asuntos Académicos, asegura que hasta el actual ciclo las carreras de Artes Plásticas, Música y Letras Españolas, mantienen su nivel de demanda.
La directiva advierte que a pesar de que en el país se ha incremento el interés por estudiar carreras técnicas o ingenierías debido al desarrollo de las tecnologías, “en el caso de Letras hubo un momento que empezó a crecer el número de aspirantes y ha mantenido un ingreso más o menos constante”.
El cupo anual en esa carrera es de 30 alumnos, cifra que los aspirantes cubrieron desde hace un mes. En el caso de Artes Plásticas se aceptan 35, y en la misma fecha, los aspirantes llegaban a 50. En cuanto a música, Jamieson señaló que la escuela puede atender a cerca de 60 estudiantes, ya que es un programa muy demandante para estudiantes y profesores.
“En los casos tanto de Música como de Artes Plásticas hay un proceso extra del que pasan los demás aspirantes de otras carreras porque implica tener una habilidad muy específica que les permitirá mantenerse. Esto es pensando en que no deserten”, expone Jamieson.
En cuanto a la instauración de la licenciatura de Arte Dramático en la Unidad Torreón, la directiva dice que las áreas de Planeación y de Asuntos Académicos están concluyendo los estudios comparativos que permitirán ofertarla en enero próximo.
“Cada vez que hay una propuesta de modificación curricular de lo existente o que se piensa en abrir un nuevo programa lo primero de lo que se parte es de un análisis serio de pertinencia y factibilidad, dos elementos muy importantes. Ver el abanico de posibilidades (laborales) que podrá tener un egresado y qué tan viable es para la universidad, a partir de costos, personal, infraestructura, poder ofertarlo”, añade.
Para Jamieson, el que un joven elija o no una carrera, más allá de un acertado proceso de orientación vocacional donde queden de manifiesto ”sus intereses y habilidades más denotadas”, depende de múltiples factores que nada tienen que ver con “una moda”.
“La decisión se toma por parte del joven muchas veces en el seno familiar, a partir de otros elementos que se escapan de un proceso de orientación y que tiene que ver desde los costos o la elección de los amigos, además de la edad a la que se hace esa elección”, explica. Marco Antonio Guzmán, alumno de la Escuela Superior de Música, a la que entró por recomendación de compañeros y maestros, dice que hasta ahora la carrera ha superado sus expectativas, ya que para su gusto al programa educativo “no le falta nada”, sólo que habría que mejorar la distribución de materias.
“Hay unas que deberiamos ver al principio y las vemos hasta casi finales de la carrera”, expone, “y a la escuela lo que le falta además de un nuevo director, más materiales para las carreras y también más maestros porque hay especialidades en la que sólo hay uno o dos”.
Para el joven, estudiar una carrera de arte no siginifica que el egresado no vaya a conseguir trabajo, aunque reconoce que puede ser díficil encontrarlo con la fuerte posibilidad de que sea en el extranjero.
“Aquí (en la región) el trabajo podria ser de maestro, muy difícilmente de concertista, mientras que en otros lados existen más oportunidades para la carrera de Música, tanto laborales como de aprender más”, agrega.
Por su parte, el pianista Alejandro Miyaki, egresado de esta misma escuela, externa que al terminar la licenciatura se percató que existen dos problemas principalmente para el profesional de la música. Por un lado, el que la actividad cultural de la región sea limitada, y por el otro, el que la escuela no lo prepare por completo para afrontar las situaciones que se presentan.
“Los programas de estudio no son del todo malos, pero no se aplican de tal modo que se aporte una visión práctica. Se nos da la información, pero no sabemos usarla. Este no es un problema exclusivo de las escuelas de música, sino de la educación en general”, opina. Para él, el principal reto de la escuela es atraer alumnos, pues considera que así habría mayor competencia y por consiguiente tendría un mayor nivel.
“También podría contar con orquesta, grupos de cámara, un coro más grande, producciones de ópera, etcétera. Pero a pesar de ello, hay maestros y alumnos que han hecho bien su trabajo, y ahora con la creación de la Orquesta (Filarmónica del Desierto) habrá más actividad musical y tal vez mayor demanda para las escuelas de música”, puntualiza.
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