Coahuila
Hace 3 años
50 años del mural del Centro Cultural Vito Alessio
Miles de saltillenses amantes de la plástica tuvimos la opción de ver a la gran pintora nativa de esta capital coahuilenses, con tan sólo dos asistentes, Mercedes Murguía y Cuauhtémoc González, realizar una de sus grandes obras en Saltillo, con sus personajes de varias épocas, que nos dan una auténtica cátedra de historia y donde hasta los ignorantes que la cuestionaron aparecen en los famosos murales. En las paredes de la vieja casona de Juan Navarro, dueño de vidas y haciendas, uno de los fundadores de la ciudad, convertida en la sede del Ayuntamiento de Saltillo, el visionario alcalde Luis Horacio Salinas Aguilera, invitó a Elenita a plasmar una de sus más significativas obras, el mural que está cumpliendo 50 años de su existencia, y que a veces pasa desapercibido por algunos despistados saltillenses.
En su tierra natal le ponían obstáculos para pintar.
Un asustadizo director del Tecnológico de Saltillo, evitó a Elenita pintar un mural en el edificio de Carranza y avenida Universidad, a petición del malogrado gobernador Ignacio Cepeda Dávila, pues se alarmó por las ideas socialistas o comunistas de la artista. Fue la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, la que permitió a Elenita Huerta pintar un primer mural en el recién inaugurado auditorio. Para ello contó con la asistencia de Eloy Cerecero que se iniciaba en el arte.
Un ignorante maestro de dicha Universidad le dijo a la señora Huerta, “si pinta monotes, como los de Diego Rivera, se los borramos”. Y ella le contestó: “Qué más quisiera yo poder pintar como Diego”.
400 años de historia de Saltillo
Elena Huerta basa su obra en el libro Historia de Coahuila, del maestro y escritor Ildefonso Villarello, que comprende desde la fundación de Saltillo, hasta pasajes de nuestra época.
Ella lo describe como un gran regalo de la vida, el gran mural del ahora Centro Cultural Vito Alessio Robles. La encomienda no era tan fácil, la señora de 75 años, no tenía la plasticidad física para hacer sola la obra y empieza a buscar ayudantes. Mario Herrera, hijo del maestro Rubén, gran pintor, le recomendó a Mercedes Murguía. La otra seria Olga Castro, quien se disculpó, pues estaba haciendo la galería de los gobernadores.
Eloísa Ruiz, quien fue compañera en la Academia de Saltillo, le recomendó a una joven promesa de la pintura local, Cuauhtémoc González de León, que tardó un poco al integrarse al equipo. Los dos jóvenes ayudantes se entregaron al muro con todo el corazón.
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